Tras meses de polémica y especulaciones, finalmente este martes 15 de septiembre se realizó la rifa del avión presidencial; el esperado día para el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) se conviritió en uno de los símbolo de la lucha contra la corrupción en “el momento perfecto para un espectáculo”, de acuerdo con The New York Times.
Desde su campaña, el presidente López Obrador prometió vender el avión al mejor postor; sin embargo, tras asumir el cargo se dio cuenta que el mercado de los aviones de segunda mano es pequeño y el mantenimiento que requiere un Boeing Dreamliner era demasiado costoso para cualquier persona.
Al final los esfuerzos del presidente para cumplir su promesa de campaña se han tornado “elaborados, costosos y simplemente demasiado extraños”, señala el texto de la periodista Natalie Kitroeff titulado “The Quest to Raffle Off Mexico’s.
A dos años de llegar al poder, López Obrador ha sido acusado de contradictorio, incluso “su alto índice de aprobación está cayendo a consecuencia de la pandemia, la recesión económica y el aumento de la violencia”
El presidente volvió a retomar su papel de salvador con la rifa del avión presidencial bajo su constante argumento del apoyo a los que menos tienen.
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Cuando planteó el espectáculo de una rifa, los mexicanos inundaron las redes sociales con memes sobre lo que harían si ganaran el avión, por lo que el gobierno de México decidió que en lugar del avión daría cien premios de casi 940.000 dólares cada uno.
Incluso, López Obrador invitó a una cena a un grupo de empresarios para que se comprometieran a comprar boletos.
El sorteo fue celebrado hoy en las instalaciones de la Lotería Nacional en la Ciudad de México. Los premios para la rifa son 100 premios de 20 millones de pesos (mdp) cada uno, es decir, una bolsa equivalente a 2 mil mdp.
De acuerdo con las autoridades, este lunes 14 se reportó la venta de 4,179,000 “cachitos”, equivalente al 70% del total disponible.
Después de todo el tiempo y los recursos dedicados a intentar deshacerse de este avión, permanece estacionado en su hangar en México, a la espera de un comprador adecuado, finaliza el texto de Kitroeff.