Philip Rivers marcó una época con los Cargadores tanto en San Diego como en Los Ángeles, y aunque el quarterback sumó miles de yardas y consiguió victorias importantes, se marchó del equipo, después de 14 años, sin poderlo llevar siquiera al Super Bowl.
Con el cambio de mando en las riendas ofensivas, los Cargadores de Los Ángeles buscan iniciar nuevos tiempos, pero la tarea no será sencilla, ya que la experiencia de Rivers los sacó adelante en varias ocasiones y luce complicado que Tyrod Taylor llene esos zapatos.
En caso de que Taylor siga con el mediano rendimiento que ha tenido en su carrera, los Cargadores deberán echar mano de Justin Herbert, elegido en la primera ronda del pasado Draft y considerado uno de los mejores prospectos.
El problema ofensivo de Los Ángeles es que además de Rivers, también se fue Melvin Gordon, uno de los corredores de la elite de la NFL, y aunque se quedó el receptor Keenan Allen, el nuevo brazo y corredor dejan dudas.
Defensivamente, los Cargadores tienen figuras como Joey Bosa, quien puede llegar a ser una pesadilla para los pasadores rivales. No obstante, este año luce para ser el inicio de la reconstrucción de los californianos.
Con Kansas City como amos de la división, los Raiders queriendo lucir en su debut en Las Vegas y los Broncos que se “robaron” a Melvin Gordon, el panorama luce triste para los pocos seguidores de los Cargadores.