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Los petroleros y su paraíso

Los líderes y trabajadores del sindicato petrolero, que encabeza desde hace 24 años el priista Carlos Romero Deschamps, siguen conservando los privilegios y las polémicas prestaciones en el contrato colectivo de trabajo firmado el mes pasado con la ahora llamada empresa productiva del Estado, Pemex

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Petróleos Mexicanos tiene en sus filas a 104 mil trabajadores, lo que la convierte en una de las petroleras estatales con más empleados a nivel internacional
En el nuevo contrato bianual que rige las relaciones laborales de la empresa con sus trabajadores se estipula que Pemex debe entregar 7.8 millones de pesos al Comité Ejecutivo General del sindicato
Los funcionarios sindicales pueden solicitar préstamos a la empresa hasta por 12 meses de sueldo
En periodos anteriores, los empleados sindicalizados obtenían mil litros de gasolina y seis litros de aceite automotriz a mitad de precio, y 3 mil 577 pesos mensuales como ayuda para la compra de despensa
Para las actividades culturales, como los grupos de música, Pemex debe adquirir todos los instrumentos y la ropa necesaria para llevar a cabo esa labor
En la cláusula 99 del CCT se asienta que se proporcionará la atención a los trabajadores enfermos alcohólicos y/o adictos a drogas, con un permiso especial por el lapso que el médico determine, con goce de salario y prestaciones
Los trabajadores que no tengan sobrepeso u obesidad y que mantengan esta condición, o quienes disminuyan su peso corporal en un 10 por ciento, reciben un bono anual de 5 mil 300 pesos
En caso de un accidente o multas de tránsito, el pago debe ser cubierto por Pemex y si el percance fuera mayor, la empresa debe defender a su trabajador con su equipo legal
Si un trabajador fallece como consecuencia de un riesgo de trabajo, Pemex debe pagar a sus deudos una indemnización equivalente a 13.6 años de sueldo
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Días de salario mínimo paga Pemex a la familia de un trabajador que fallece en su labor

En el sindicato petrolero no conocen palabras como austeridad o crisis económica.

A pesar de que Petróleos Mexicanos (Pemex) enfrenta una de sus épocas más adversas, con una producción disminuida, bajos precios del crudo y el alza en el robo de combustibles, cada año paga a la cúpula sindical millones de pesos para financiar sus actividades y la vida de sus líderes.

El Contrato Colectivo de Trabajo (CCT) 2017-2019, firmado apenas el mes pasado entre Pemex y el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), establece todas las prestaciones y beneficios que poseen no solo los trabajadores de la empresa, sino quienes representan al gremio, uno de los más poderosos del país.

Los cabecillas del sindicato, liderado desde hace 24 años por Carlos Romero Deschamps –también senador por el PRI-, reciben una bolsa millonaria de recursos para “viáticos, transporte y gastos conexos” de los que nadie sabe su destino final.

Por si fuera poco, Pemex debe darle al Sindicato préstamos a cuenta de cuotas sindicales; boletos de avión y viáticos para que sus líderes y trabajadores comisionados viajen a las asambleas; y millones de pesos al año para mantener sus actividades.

Ajenos a la adversa situación económica que enfrentan el país y la empresa, la cúpula de los petroleros mexicanos continúa viviendo en un esplendor difícil de sostener.

Romero Deschamps ha sido cuestionado en múltiples ocasiones por su nivel de vida millonario, que no concuerda con sus ingresos como trabajador petrolero ni como político priista.

Los trabajadores sindicalizados tienen acceso a prestaciones de ensueño. Cirugías plásticas y atención médica casi sin límite, médico a domicilio, préstamos sin cobro de intereses, primas vacacionales del 200 por ciento de su salario, lavado de ropa, gasolina y gas gratis y hasta un bono por mantenerse delgado, son algunos de los beneficios a los que tienen derecho los empleados sindicalizados de Pemex.

Petróleos Mexicanos tiene en sus filas a 104 mil trabajadores, lo que la convierte en una de las petroleras estatales con más empleados a nivel internacional.

Sin embargo, no todo es perfecto en el paraíso de los petroleros. En meses recientes han enfrentado despidos masivos que han dejado a comunidades enteras en crisis porque dependían principalmente del ingreso de estos trabajadores.

Un informe de Pemex señala que, a junio de este año, ha recortado a 22 mil 190 trabajadores sindicalizados. Aun así y aunque se ha prometido una mayor austeridad en el ejercicio del gasto, las prestaciones de los trabajadores y de la cúpula sindical parecen un barril sin fondo.

Cúpula de privilegios

El Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana recibe anualmente millones de pesos no solo para el desarrollo de sus actividades, sino como parte del paquete de prestaciones acordadas con Pemex.

En el nuevo contrato bianual que rige las relaciones laborales de la empresa con sus trabajadores entre el 1 de agosto de 2017 y el 31 de julio del 2019, se estipula que Pemex debe entregar 7 millones 865 mil 200 pesos al Comité Ejecutivo General del sindicato “para gastos de administración, operación y mantenimiento de sus instalaciones y transporte de sus integrantes”.

Este dinero se suma a lo que Pemex se compromete a dar a los miembros de la cúpula sindical.

“El patrón pagará los salarios y prestaciones, viáticos, ayuda para transporte y gastos conexos foráneos a 73 funcionarios del Comité Ejecutivo General que incluye asesores sindicales y Consejo General de Vigilancia, 90 integrantes de las comisiones nacionales mixtas señaladas en este contrato, 158 comisionados nacionales y 12 comisionados adscritos directamente a las órdenes del Secretario General del STPRM”, señala el Contrato Colectivo de Trabajo (CCT) en su cláusula 251.

Y no solo a ellos, sino a una serie de comisionados y funcionarios sindicales en todo el país.

Sin embargo, por ningún lado se establece que el gasto de ese recurso debe comprobarse. Es para el pago de “viáticos, transporte y gastos conexos” de estos personajes. Una bolsa millonaria de recursos que van directamente a los bolsillos de los funcionarios sindicales VIP y los comisionados sindicales.

Está, además, el recurso que recibe de sus trabajadores, una cifra que nadie conoce –al ser aportaciones de sus propios agremiados, el sindicato no tiene obligación de hacer pública esa información-.

En otras palabras: el sindicato petrolero administra y gasta con total discrecionalidad el dinero que entra a sus arcas.

En el CCT se estipula que Pemex es quien retiene las cuotas sindicales de los trabajadores y las entrega directamente al tesorero del sindicato, cargo que actualmente ocupa Manuel Limón Hernández.

Limón Hernández fue investigado por el caso Pemexgate en el año 2002, cuando era dirigente de la sección 10 del STPRM con sede en Minatitlán, Veracruz.

El Pemexgate se refiere al escándalo político que se desató luego de la elección presidencial del año 2000, cuando se descubrió el desvío de millones de pesos del STPRM para financiar la campaña del candidato priista a la presidencia, Francisco Labastida.

En su cláusula 246, el CCT establece que Pemex puede dar préstamos al sindicato petrolero a cuenta de las cuotas que retiene de los trabajadores.

Además, el contrato especifica que la empresa está obligada a retener y cobrar otras aportaciones de los trabajadores, como el fondo de ahorro, y entregarlas después al sindicato.

Pemex está obligado también a proporcionar “sin costo alguno, a las secciones o delegaciones del sindicato que tengan 20 o más miembros, un local con servicios de luz, agua y teléfono, para que desarrollen sus actividades sindicales y sociales, si dichos organismos no disponen del lugar adecuado”, señala la cláusula 159.

 
 

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