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‘Tendrá que seguir los pasos de Calderón’

Para el vicepresidente de Stratfor las fracturas del crimen organizado y el cambio de sus rutas le darán poco margen de maniobra a Peña Nieto

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"Aunque el presidente abandone la estrategia de decapitación de carteles, la violencia continuará en Monterrey, Nuevo Laredo, Guadalajara y Acapulco”
“Peña Nieto no podrá más que dejar al Ejército en las calles en un futuro próximo”
Fred Burton
Vicepresidente de Inteligencia, Stratfor

Lo ha dejado claro. La prioridad de Enrique Peña Nieto es reducir la violencia para apostar por el boom económico que atraviesa México y atraer una mayor inversión extranjera.

Pero, a pesar de sus intenciones de replantear la estrategia de seguridad, poco podrá hacer el priista ya que factores externos, geopolíticos y la misma naturaleza del crimen organizado le impedirán sacar al Ejército de las calles.

Ésa es la tesis de Fred Burton, vicepresidente de inteligencia y analista de la agencia estadounidense Stratfor, que publicó la semana pasada un informe en este sentido. 

“Peña Nieto no lo tiene nada fácil”, opina Burton en entrevista con Reporte Indigo. “Los cárteles han cambiado su dinámica y su violencia. Lo que vemos ahora es una lógica de cártel contra cártel, lo que, desde una perspectiva de estrategia antinarcóticos, resulta muy complicado”, dice.

Durante su campaña electoral, el nuevo presidente prometió reducir los niveles de violencia a la mitad para el final de su sexenio y aumentar los efectivos de la policía federal, además de crear una especie de gendarmería que reemplace a los militares en la lucha contra la delincuencia organizada. Esto no sera una tarea sencilla, no importa cuál sea la estrategia, opinan en Stratfor.

Pero a pesar de los buenos deseos profesados en campaña, como presidente Peña Nieto ya lo aceptó, el ejército seguirá en las calles, hasta nuevo aviso. 

Así lo anunció esta semana, asegurando que las Fuerzas Armadas continuarán en funciones de seguridad pública mientras se diseña una nueva estrategia.

De acuerdo con Burton, sacar al Ejército a las calles fue probablemente la única opción de respuesta inmediata que Calderón tenía en términos militares, pero el reto ahora para Peña Nieto “es asegurarse que existan los suficientes elementos policiales para lidiar con los carteles fracturados”.

El otro gran reto del mandatario es que el flujo de cocaína proveniente de Sudamérica ha cambiado de ruta. 

El territorio del Caribe ha sido interceptado por operativos estadounidenses, lo que concentra el flujo de la droga en México. A ello también contribuye la debilidad de los carteles más grandes de Colombia.

En opinión de Burton, que encabeza un equipo de expertos que estudia a los carteles mexicanos, el primer motor detrás del actual incremento de la violencia es la lucha entre los distintos clanes por hacerse con las zonas de influencia más lucrativas.

“Aunque Peña Nieto abandonara la estrategia de “decapitación” de carteles que Calderón inició y, aunque ordenara a la policía federal y al Ejército que detuvieran sus operaciones, la guerra entre los principales grupos continuaría en ciudades como Monterrey, Nuevo Laredo, Guadalajara y Acapulco”, opina.

Por esta razón, concluye el experto en antiterrorismo, “Peña Nieto no tendrá otra opción más que dejar al Ejército en las calles como principal cuerpo de seguridad en un futuro próximo”. Esto coincide con lo que dijo el propio jefe de Estado en días pasados en un desayuno con militares.

El hecho que las actividades de los principales grupos criminales se haya diversificado y fracturado en organizaciones más pequeñas, que han pasado de tráfico de drogas al secuestro, robo, extorsión o  producción de narcóticos, también complica los objetivos del nuevo presidente.

El modelo colombiano

En otros tiempos, Fred Burton trabajaba como agente especial antiterrorista en el Departamento de Estado de Estados Unidos, cuando en una operación conjunta con el gobierno colombiano, lograron aprehender y derribar al cartel de Medellín y su líder Pablo Escobar.

Cuestionado por la posibilidad de aplicar con éxito las mismas estrategias antiterroristas usadas en Colombia en un contexto mexicano, asegura que es poco factible porque la capacidad operativa de Washington en México es muy baja.

“La capacidad de operar dentro de Colombia, con fuerzas especiales americanas y elementos de seguridad colombianas trabajando de la mano contra un objetivo específico que era el mercado de cocaína, es un modelo que no ha sido aceptado en México. Es como hablar de peras y manzanas”. 

Estados Unidos y la guerra

Haciendo un recuento de la colaboración entre el gobierno de Estados Unidos y el mexicano en los últimos años en materia de seguridad y lucha contra el crimen organizado, Burton la califica de “robusta”.

El intercambio de inteligencia y de información entre agencias de inteligencia y seguridad en ambos lados de la frontera, así como la asistencia analítica y el entrenamiento de elementos de seguridad mexicanos, ha sido buena. “El gran reto es continuar cooperando y colaborando”.

Pero el analista es tajante cuando dice que el problema de la violencia y del creciente crimen organizado “transnacional”, no es un problema de  regulación o de militarización. “Mientras exista una  demanda creciente de drogas en Estados Unidos y Canadá, la violencia persistirá”, concluye.

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