#LosPuntossobrelasíes

Un PRI por la libre

De nada servirá irse por la libre, si la selección del candidato no pasa por un proceso de análisis, consulta y sanación, que legitime a quien el llamado establishment le endose la tarea de confrontar y vencer al candidato de Morena

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La aparente rebelión dentro del tricolor fue sofocada. El presidente Enrique Ochoa Reza, puede elaborar un parte de guerra de victoria, sin novedad en el frente.

 

Los candados fueron abolidos y hay libertad para seleccionar candidato sin antecedentes de militancia partidista.

 

¿Apertura con dedicatoria directa al secretario de Hacienda, José Antonio Meade?

 

¿Ampliación del abanico para crecer las posibilidades, mas allá del puntero secretario de Gobernación, Miguel Angel Osorio Chong, y del de Educación, Aurelio Nuño?  

 

¿O garantía para tener la manga ancha y aparecer bajo un Caballo Negro, como el secretario de Turismo, Enrique de la Madrid?

 

Si la decisión del candidato tricolor se mantiene en Los Pinos, no hay duda que el resultado de la Asamblea  le amplía el margen de maniobra al presidente Peña Nieto.

 

Mucho le debe el inquilino de Los Pinos a Ochoa Reza después de sacar la elección del Estado de México y la Asamblea tricolor, que se anticipaba turbulenta, sin contratiempos y con el rumbo previsto. 

 

Sin duda que se dieron jaloneos y zancadillas. Y tampoco hay duda de que acabaron por negociarse posiciones y cuotas de poder para “los rebeldes”, a partir del reparto del pastel 2018. Pero el fin acabó por justificar los medios, y ahora el horizonte apunta hacia la selección del ungido.

 

Las semanas que anteceden a la decisión tricolor están marcadas por la intensificación del fuego amigo, desde sus filas.

 

Porque ni duda cabe que frente a las circunstancias de un Andrés Manuel López Obrador imparable, la propuesta para construir un Macron tricolor desde una candidatura ciudadana y en obligada alianza, luce como la única opción.

 

¿Cómo justificar a un “no militante”, cuando las encuestas favorecen a  Bucareli?

 

¿Cómo acomodar las fichas para que el candidato del PRI, si viene desde la no militancia, pueda ser aceptado en alianza por otros partidos que se sumen?

 

¿Quiénes de los “rebeldes”, dolidos porque sus ambiciones fueron sofocadas por sus líderes, se reagruparán y redefinirán una nueva estrategia de boicot a la selección?

 

¿Cuántos potenciales inconformes con un “no meritorio” como candidato, acabarán por desertar para mudarse a Morena o a otro frente amplio opositor?

 

La cancelación de los candados es la primera parte de la ecuación 2018 para el PRI.

Porque de nada servirá irse por la libre, si la selección del candidato no pasa por un proceso de análisis, consulta y sanación, que legitime a quien el llamado establishment le endose la tarea de confrontar y vencer al candidato de Morena.

 

Así que a menos que alguien se atreva a boicotear la Asamblea Nacional, en presencia de Enrique Peña Nieto, la jerarquía priista puede respirar por unos minutos. La abolición de los candados es apenas el principio, no el canto final de la victoria.

 

Y la fotografía que se estampó en el día de la cancelación de los candados, deja en claro que una de las sonrisas más satisfechas de la Asamblea esa fue la de Emilio Gamboa Patrón. ¿Mensaje?

 
 

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