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Migajas de PAN

En medio de la peor derrota política de su historia, incapaz de convencer a los ciudadanos de que es una opción, el PAN se desmorona, se fragmenta. Y la confrontación entre sus facciones, que se reparten las culpas de la derrota, no termina. Solo hay dos caminos: la refundación o el despeñadero

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En el 2000 ganaron el poder y ganó el partido. En 2012 perdieron el poder y están a punto de perder el partido. 

Después de las elecciones del primero de julio, el PAN se enfrenta al PAN. Y en medio de una profunda crisis, los albiazules se culpan, se enfrentan, se dividen, se pulverizan.

El PAN se desmorona, se hace migajas. Para algunos, como Germán Martínez, “está al borde del abismo” por culpa de Gustavo Madero.

Para otros, como Javier Corral, "el proceso de reconstitución del partido no tiene que estar bajo el calendario del presidente de la República (…). Iríamos a un despeñadero ahora si después del desastre, el PAN no recupera su vida propia”. 

Y es que los panistas del gobierno imputan la responsabilidad de la derrota a los panistas del partido. 

Los del partido culpan al PRI y al gobierno. 

Pero los panistas de a pie culpan al PRI, a  los panistas del gobierno y a los del partido.   

Por eso ya no se puede hablar de un solo PAN. Sino de pedazos de PAN.  

Está el PAN de Gustavo Madero, el de Felipe Calderón, el de Josefina Vázquez Mota, el del Yunque, el del “Jefe” Diego, el de Javier Corral, el de Carlos Medina, el de Juan Manuel Oliva.

También el de “Volver a Empezar” de Manuel Espino, el del grupo de Germán Martínez, César Nava, Luis Felipe Bravo Mena y Luis H. Álvarez, y hasta el PAN de Vicente Fox. 

Y aunque casi nadie lo toma en cuenta, también está el PAN de los panistas de a pie. 

¿Por qué se está desmoronando el PAN? ¿Quién está contra quién? ¿Quién o quiénes son  los responsables de la derrota?

Las pugnas internas 

Es cierto que el PAN nunca fue un partido monolítico. Sin embargo, a pesar de grupos y desencuentros, los diferentes tipos de panistas han podido coexistir.

Aun cuando a lo largo de su historia se dieron cismas, expulsiones y renuncias.

Debido a estos desencuentros, dejaron de ser panistas. Lo hicieron por la vía de la renuncia o por la expulsión. 

Y la lista de personajes que salieron del PAN es extensa y muy respetable.

José González Torres,  Pablo Emilio Madero, Carlos Castillo Peraza, Manuel Espino, Luis Calderón Vega -papá de Felipe Calderón- Jesús González Schmall, Bernardo Bátiz, Jorge Eugenio Ortiz Gallegos, Gabriel Jiménez Remus, Javier Livas y Juan de Dios Castro. Aunque los últimos tres regresaron. 

En el episodio más reciente de sus conflictos, los panistas  llegaron al extremo de expulsar al ex dirigente Manuel Espino por criticar al presidente Felipe Calderón. Al más puro estilo de la disciplina priista.

El destino del partido blanquiazul nunca fue tan incierto como a partir de la derrota que sufrió el primero de julio.

Los panistas perdieron pisada y se les fueron por la coladera los dos sexenios que estuvieron en Los Pinos. 

No consiguieron que los ciudadanos les ratificaran el tercero.

Del primero al tercero

El primero de julio, el PAN perdió casi todo. Por primera vez en su historia, pasó a ser la tercera fuerza política a nivel nacional. 

Y como suele suceder cuando se pierde, ya sea en la política o en el futbol, alguien debe cargar con la ignominia de la derrota.  

Sin embargo, a diferencia de lo que sucedió en 2009, Felipe Calderón no encontró en Gustavo Madero la misma docilidad para renunciar que mostraron en el pasado Germán Martínez y César Nava. 

Contra todos los pronósticos, el chihuahuense Madero no renunció a la Presidencia del PAN después de haber acudido a Los Pinos el pasado 2 de julio, cosa que sí hizo Germán Martínez el 6 de julio de 2009.

Y aunque Felipe Calderón admite todo, menos haber tenido algo que ver con la derrota, culpó a Josefina Vázquez Mota y al presidente del PAN del fracaso electoral. 

A Josefina porque no “refrendó el apoyo a los que estaban en el gobierno (…) con un gobierno que tiene más del 60 por ciento, la estrategia de campaña no fue de continuidad, sino de cambio o diferencia”. 

Y a Gustavo Madero “porque el proceso fue errático, tortuoso, y costoso políticamente”. 

Esto lo declaró el propio Felipe Calderón en una entrevista publicada por el diario español  El País.

'EL PRI GANÓ A BILLETAZOS' 

La noche del primero de julio, la candidata del PAN, Josefina Vázquez Mota, y el presidente Felipe Calderón estuvieron más que prestos para aparecer en televisión y reconocer el triunfo de Enrique Peña Nieto. 

Hasta ahí todo apuntaba que si había conflicto después de las elecciones,  sería un asunto exclusivo de Andrés Manuel López Obrador. 

Y así parecía ser, hasta que dos días después de los comicios estalló el escándalo de la compra de votos a través de las tarjetas de Soriana. 

Los partidos del Movimiento Progresista denunciaron la compra de votos.  

Más grande fue el impacto el 4 de julio, cuando el senador petista Ricardo Monreal denunció públicamente que las empresas Operadora y Comercializadora Efra e Inizzio habrían adquirido 141 millones de pesos en tarjetas de Monex, las cuales supuestamente utilizó el PRI para obtener votos.

Se trataba de la misma operación que días antes de la elección había denunciado el PAN ante el IFE. Solo que esta vez, Monreal había presentado las facturas digitales que documentaban la operación. Había indicios para hacer una sólida impugnación. 

¿Podía el PAN hacerse de la vista gorda cuando el PRD estaba denunciando lo mismo? No. 

Quizá por eso Gustavo Madero convocó a una conferencia de prensa el viernes 6 de julio. Para declarar que el PRI había ganado a billetazos. 

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