#AbismoFiscal

México: ¡cuidado con el precipicio!

Las medidas tomadas en Washington para evitar el abismo fiscal podrían poner en peligro a la economía nacional. La solución no resuelve el problema de fondo

2
comentarios

Por fin se acabó el suspenso... Al menos por un par de meses. 

El debate sobre el precipicio fiscal de Estados Unidos que acaparó titulares en todo el mundo, terminó con un acuerdo que tiene vigencia de solo ocho semanas.

Tras un intenso jaloneo político, que llegó a su clímax horas después de la fecha límite del 31 de diciembre, congresistas aprobaron un convenio que logra poco pero evita un golpe económico que nadie toleraría. Incluyendo nuestro país.

Las negociaciones eran de pronóstico reservado. En las manos de legisladores estaba aceptar la ley actual, que hubiese impuesto una carga de más de 500 millones de dólares a la economía. 

La decisión podría ser la opuesta: cambiar los términos en los cuales se haría la obligatoria reducción del déficit.

Al final del día, los congresistas decidieron pagar un precio político a cambio de mayor plazo para pagar una abultada tarjeta de crédito; terminaron aumentando impuestos a los ricos y dejaron para otro día la discusión sobre el gasto público.

En una sesión apresurada, el 1 de enero a las 22:45 horas tiempo local, la cámara de representantes aprobó un acuerdo que evita el alza repentina de gravámenes sobre la renta, lo que afectaría a la mayoría de los ciudadanos estadounidenses. 

Es decir, autorizaron la permanencia del beneficio fiscal promulgado por el presidente George W. Bush para individuos y familias que ganan menos de 400 mil y 450 mil dólares anuales, respectivamente. 

Y si bien los peores temores de los mercados sobre el precipicio fiscal no se cumplieron, el problema está lejos de solucionarse. Y es que para reducir el déficit presupuestario, es necesario incrementar impuestos o reducir el gasto dramáticamente. 

Ambas situaciones afectarían adversamente a la economía mexicana.

A pesar de los intentos por no afectar a los ciudadanos, se anunció un incremento en el impuesto a la nomina, por lo que cerca del 77 por ciento de las familias verán un aumento marginal en sus impuestos para  2013.

Este incremento afectaría directamente el ingreso de los norteamericanos, y por lo tanto en la demanda de bienes y servicios, muchos de los cuales son importados de México.

Y si bien los estudios académicos sobre el tema son pocos, se ha estimado que por cada punto porcentual que disminuye el ingreso disponible estadounidense, se deja de importar entre 1.2 y 1.5 por ciento del exterior.

Sin duda una mala noticia para los empresarios nacionales.

Considerando que el 87 por ciento de las exportaciones manufactureras mexicanas van hacia nuestro vecino del norte, una contracción del ingreso –aun y cuando sea pequeña– no parece muy prometedora para el comercio exterior mexicano.

Sin demanda por productos, la inversión extranjera directa también se podría ver afectada, al ponerse en espera proyectos que dependen de la salud financiera de Estados Unidos.

Colgados de un hilo

Lo que sucedió en Washington en los días festivos, debe importar a los mexicanos... y mucho.

Y es que la magnitud del ajuste en las finanzas públicas de Estados Unidos puede ser la diferencia entre una recesión en nuestro principal socio comercial o un crecimiento económico moderado.

Como el último episodio del 2000 puede mostrarnos, una recesión en Estados Unidos tiene consecuencias potencialmente peores del otro lado del Río Grande.

Ahí está el caso del famoso “catarrito” que pudo terminar en “pulmonía”.

De acuerdo con economistas del banco estadounidense JP Morgan Chase, el acuerdo aprobado a las primeras horas del 2013, evitaría una recesión pero también reduciría el crecimiento de la economía y crearía condiciones para otra novela dramática, en la cual México tiene mucho que perder.

En su último informe trimestral sobre la inflación, el Banco de México hace alusión a estos riesgos e indirectamente, al precipicio fiscal. 

Este organismo oficial argumenta que la recuperación de la economía estadounidense “dependerá en buena medida de la magnitud del ajuste fiscal que tenga lugar el próximo año”, es decir en el 2013.

La OCDE y el Fondo Monetario Internacional también han advertido a los países emergentes de los riesgos que nacen de las disputas en Washington.

En la última consulta del FMI sobre la línea de préstamo contingente de México con el organismo, enlistan al “ajustamiento abrupto de la política fiscal estadounidense” como un obstáculo para el crecimiento mexicano.

Agustín Carstens lo advirtió

Desde principios de noviembre del año pasado, Agustín Carstens, gobernador del Banco de México, llamó la atención sobre las posibles repercusiones que un ambiente inestable en las finanzas de EU, podrían tener hacia México.

En la cumbre del G20, el mandamás de Banxico habló sobre la importancia de una solución definitiva a los problemas de finanzas públicas que aquejan a Estados Unidos.

Carstens argumentó en ese entonces que ello se traduciría en una economía mexicana más sana y estable.

El exsecretario de Hacienda, José Antonio Meade, también aprovechó diversas oportunidades para hablar del tema fiscal estadounidense.

Pero más que el nivel, otros expertos cuestionan al Congreso estadounidense la incertidumbre con la que se toman decisiones.

El riesgo para México es que las compras de nuestras principales exportaciones, como automóviles o televisiones, que en conjunto representan casi 4 de cada 10 dólares que recibimos de exportaciones no petroleras, se pospongan hasta que el ciudadano común sepa exactamente lo que sucederá con su situación económica.

Diversos indicadores, principalmente en inversión productiva, han estado a la baja por algunos meses, presuntamente a la espera de conocer el impacto de los ajustes fiscales.

comments powered by Disqus

Videos

Las cuentas pendientes
Crece homicidio contra mujeres
Avanza la opacidad
Detienen a Amado Yáñez
comments powered by Disqus