#Puntossobrelasíes

¡Magistral!

La detención de Elba Esther Gordillo se estampa como la primera gran acción de autoridad de un sexenio que, al igual que el de Carlos Salinas, nació con la urgencia de la legitimidad

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Enrique Peña Nieto pasó del discurso a los hechos. Y hoy nadie le puede escamotear la banda presidencial que porta cruzada en el pecho.

La detención de Elba Esther Gordillo se estampa como la primera gran acción de autoridad de un sexenio que, al igual que el de Carlos Salinas, nació con la urgencia de la legitimidad.

Y si en 1989 el entonces presidente tardó 40 días en dar “El Quinazo” que lo instaló en Los Pinos, ahora fueron necesarios 88 días para que Peña Nieto sorprendiera con “El Elbazo”.

La operación fue magistral, perfecta. Porque a diferencia de 1989, nadie podrá hablar hoy que “le sembraron armas” a La Maestra.

Con solo echarle un vistazo a los 3 millones de dólares de pagos en ropa, bolsas y alhajas a Neiman Marcus o las cirugías costeadas con dinero magisterial, basta y sobra.

Como dijera Satanás en El Abogado del Diablo: “Vanity, definitely my favorite sin” (“¡Vanidad, definitivamente mi pecado favorito!”). 

Ni qué decir de las cuentas en Suiza a nombre de la difunta madre de La Maestra. O el acumulado de 2 mil millones de pesos en transferencias de fondos del Sindicato a cuentas personales. Es indefendible.

La pulcritud de la operación de José Murillo Karam desde la PGR, Miguel Ángel Osorio Chong en Gobernación, y Luis Videgaray en Hacienda, fue impecable.

Pero por encima de todos, hay que reconocer la voluntad política del presidente Peña Nieto que pudo volver a nadar de muertito con la líder magisterial, como lo hicieron Fox y Calderón, pero que decidió jugársela con todas sus consecuencias.

Y si bien fue un hecho ausente de filtraciones, basta ver los últimos discursos de Emilio Chuayffet desde la Secretaría de Educación y los de la propia Elba Esther Gordillo retando al sistema, para presagiar el gran trueno.

Y cuando uno ve “El Elbazo” con el mismo azoro que se vivió “El Quinazo”, una pregunta es obligada.

Si en 1989 Carlos Salinas encarceló a La Quina y desplazó a Jonguitud para instalar a Romero Deschamps y a Elba Esther, ¿Peña Nieto consumará la jugada inversa

Es decir,  tras encarcelar a La Maestra, desplazará “por las buenas” a Romero Deschamps?

Sea como fuere, el golpe a La Maestra es ya el primer signo de que las cosas sí pueden cambiar. Al final del día Salinas los creó y Salinas los acabó.

¿Quién pone hoy sus barbas, sus fortunas, sus concesiones y sus eternos privilegios a remojar?

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