El DF es sede de los poderes federales Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Con 9 millones de habitantes, es la segunda entidad más poblada del país y la que registra un alto porcentaje de votación en todos los comicios.
Ahí tiene su fortaleza más importante el PRD, que ha logrado mantenerse en el poder durante 14 años.
También ahí tiene AMLO su principal soporte de votos gracias a la red de protección social que tejió cuando fue jefe de Gobierno, y que después ampliaron Alejandro Encinas y Marcelo Ebrard.
En la capital, AMLO es apreciado como “el padre benefactor” de los adultos mayores de 68 años que reciben 900 pesos mensuales.
Por medidas como ésta, se dice que López Obrador es populista, pero el programa le mantiene cautivo el voto de cerca de medio millón de adultos mayores.
A ellos se suman los familiares de esos adultos mayores, quienes invariablemente votan por el PRD.
El arraigo del PRD en el DF es claro. Lo saben el PRI y el PAN, que poco han podido hacer para cambiar las cosas. Por eso Beatriz Paredes no logró levantar la campaña, ni siquiera con el “Efecto Peña Nieto”, que era una amenaza para el perredismo.
Este escenario mantiene en los cuernos de la Luna al candidato de las izquierdas, Miguel Ángel Mancera, quien arrancó con una amplia ventaja. Se habla de 15 puntos que ni Paredes, ni Isabel Miranda, ni Rosario Guerra han podido remontar.
Lo que significa el DF
Este primero de julio, los ciudadanos del Distrito Federal votarán para elegir al jefe de Gobierno que sustituirá a Marcelo Ebrard Casaubón.
Durante las elecciones locales de 2006, participó el 67.24 por ciento del electorado registrado en el padrón. Esa cifra supera el 58.55 por ciento del voto presidencial.
Y el voto del DF es determinante, no solo para elegir al próximo jefe de Gobierno, sino también a quien ocupará la Presidencia de la República a partir de diciembre.
Pero el peso del DF no se limita a su trascendencia electoral. La capital del país es un referente obigado en el contexto económico porque es una de las entidades que recibe más recursos de la federación.
En 2012, tan solo en el rubro de programas sociales, el DF obtuvo el cuarto presupuesto más alto de las 32 entidades del país, solo debajo del Estado de México, Chiapas y Veracruz, según consta en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF).
Aunque nada está dicho, la amplia ventaja que tiene el candidato de las izquierdas, Miguel Ángel Mancera, con respecto a Isabel Miranda, del PAN; Rosario Guerra, del Panal, y Beatriz Paredes, del PRI, hace pensar que el Partido de la Revolución Democrática mantendrá su aplastante poderío en la capital.
Se pronostica “carro completo” para las tribus del PRD. Tanto para la Jefatura de Gobierno como para las delegaciones y las diputaciones locales.
Y esto es resultado de la nula presencia del priismo en el DF, la decepción que ha provocado el PAN y la indiferencia que genera el Panal.
Aunque la disputa por el DF siempre desata una lucha feroz, esta vez el panorama parece estar bien definido.
AMLO GANA NUEVOS ADEPTOS EN NL
Por Javier Estrada
Nuevo León
— Electores: 3,324,155
— Porcentaje del total de electores: 4.18%
— Últimos gobernantes:
> Rodrigo Medina (PRI)
> Natividad González Parás (PRI)
> Fernando Canales (PAN)
> Benjamín Clariond (PRI)
A diferencia de hace seis años, las condiciones políticas de Nuevo León han cambiado a favor de Andrés Manuel López Obrador (AMLO).
En los comicios presidenciales de 2006, AMLO quedó en tercer lugar en el estado con 15.97 por ciento de la votación.
Felipe Calderón ocupó el primer lugar con 48.95 por ciento. Y el segundo puesto fue para el candidato del PRI, Roberto Madrazo, con 27.56 por ciento.
Pero este primero de julio, diversas coyunturas y actores pueden inclinar la votación a favor de López Obrador, aunque no sea el candidato que gane más sufragios en Nuevo León.
Y es que el PAN está fracturado luego de que la neocúpula se viera involucrada en escándalos de corrupción y repartiera las candidaturas entre sus miembros.
Esto ocasionó una ruptura con la vieja cúpula, formada por panistas de cepa que fueron desplazados por el grupo de Fernando Larrazabal, Raúl Gracia y Zeferino Salgado.
Por ejemplo, Fernando Canales Stelzer, hijo del primer gobernador panista de Nuevo León, renunció al partido en diciembre pasado.
Todo a raíz del quesogate, que involucró a Jonás Larrazabal, hermano del ex alcalde de Monterrey, en presuntos actos de corrupción con propietarios de casinos.
Ante la negativa de expulsar a Larrazabal del PAN, Canales Stelzer se unió a la campaña de AMLO a través de Despierta México y Morena.
Y lo mismo hizo Mauricio Sada, ex coordinador de la bancada panista en el Congreso local, quien se sumó al movimiento de AMLO.
Otra representante de la alcurnia empresarial regiomontana, Cristina Sada Salinas, no solo apoya a AMLO, sino que es candidata al Senado por el Movimiento Progresista.
El hoy candidato de las izquierdas se distanció de los empresarios regiomontanos en 2006, pero ahora trabaja de la mano de Alfonso Romo y Fernando Turner, quien se perfila para ocupar la Secretaría de Desarrollo Económico en caso de que Andrés Manuel gane la Presidencia.
Y ese deterioro no es sino el producto del pobre gobierno de Rodrigo Medina. Asfixiado por la herencia del endeudamiento y las corruptelas de su antecesor Natividad González Parás, la administración estatal naufraga en la desilusión ciudadana.








