Los estrategas de los candidatos a la Presidencia de la República están intentando seducir a nuevos votantes. Buscan a los que estén dispuestos a cambiar y a dar su voto a un partido por el que nunca antes votaron.
Y seis entidades: el Distrito Federal, Estado de México, Veracruz, Puebla, Jalisco y Nuevo León están en el mapa de los estrategas de los war room electorales.
Son seis territorios que jugarán un papel crucial en la definición del ganador del próximo primero de julio.
Son las entidades en donde se puede dar el voto switcher entre los electores que están decepcionados o que buscan nuevas opciones en el espectro político. Y ese voto puede modificar el destino de estos comicios.
Son seis estados en los que se concentran 35.4 millones de votantes que representan 44.6 por ciento de la votación nacional. Es decir, uno de cada dos votos se emite ahí.
Pero no es un asunto estrictamente matemático. En cada una de esas seis entidades se están dando fenómenos políticos que podrían alterar las votaciones históricas y con ello modificar el resultado esperado.
A esto hay que agregar que estos comicios serán distintos por la influencia de los movimientos sociales y estudiantiles, como el #YoSoy132, que sin duda marcarán una diferencia en la intención de voto.
Datos de las encuestas más recientes indican que los indecisos podrían llegar a representar más de 20 por ciento, lo que podría inclinar la elección hacia cualquiera de los punteros. Sobre todo si se toma como válida la apreciación del presidente Felipe Calderón de que estamos frente a una elección de tercios.
Esta combinación de estrategias e indecisos podría dar algunas sorpresas en estados que tradicionalmente han sido priistas o panistas y que ahora pueden mostrar un nuevo color electoral.
Las estrategias
Los responsables de las campañas, así como los encargados del manejo territorial, están buscando la forma de captar más electores con estrategias que varían de acuerdo a la entidad federativa.
Por ejemplo, las brigadas de campaña del PRD y del Movimiento Regeneración Nacional saben que el Distrito Federal está ganado de calle. Miguel Mancera tiene una amplísima ventaja sobre sus tres rivales.
Por eso los operadores territoriales se están trasladando de la capital hacia el Estado de México. Buscan capitalizar el “voto azul” tradicionalmente panista para transformarlo en uno “amarillo” que se incline a favor de López Obrador.
En Puebla, la situación es diferente. Después del triunfo de Rafael Moreno Valle, surgido de la coalición PAN-PRD-Panal, el PRI parecería estar de capa caída.
Sería natural que la estela de corrupción que dejó el “Gober Precioso” Mario Marín afectara negativamente a los priistas y aumentara el voto panista a favor de la candidata Josefina Vázquez Mota.
Pero la disputa entre Elba Esther Gordillo y los panistas amenaza con desactivar la productiva alianza poblana y devolver el triunfo a los priistas mediante la operación territorial.
En Nuevo León, el apoyo de algunos empresarios a Andrés Manuel López Obrador ya marcó un hito que fortaleció la candidatura del tabasqueño en esa entidad. El cierre de campaña con lleno en la Macroplaza lo confirma.
Y en una entidad en la que el PRD no existía, la alianza con un PT que tiene presencia metropolitana será un factor decisivo para contar con lo que nunca se tuvo antes.
Además, los escándalos de corrupción en los que se ha involucrado al ex gobernador Natividad González Parás y al actual mandatario Rodrigo Medina han dañado al PRI.
Y el PAN también ha tenido sus problemas, como el quesogate protagonizado por el hermano del alcalde de Monterrey Fernando Larrazabal.
Es así como un estado que tradicionalmente ha sido bipartidista –PAN y PRI–, ahora aportará una parte de su votación al líder de las izquierdas.
En Jalisco se prevé una contienda muy cerrada que dividirá sus votos entre los tres partidos. Con un gobernador panista como Emilio González Márquez, que ha sido tan polémico, los sufragios para los albiazules seguramente descenderán.
Además, la combinación de la elección federal con la local da una nueva dimensión a la confrontación. El avance de la candidatura de Enrique Alfaro, de Movimiento Ciudadano, viene quitándole espacios al puntero priista Aristóteles Sandoval.
Y como sucedió en Nuevo León, el apoyo de empresarios jaliscienses a Alfaro le redituará sufragios a López Obrador. Sobre todo porque el voto anti-PRI se concentrará en el Movimiento Ciudadano, ya que el abanderado panista Fernando Guzmán no termina de levantar.
En Veracruz, la violencia y la herencia de corrupción que dejó la administración de Fidel Herrera afectará al voto priista a pesar de que los tricolores conservan el poder con Javier Duarte como gobernador.
En esa entidad, donde han sido asesinados nueve periodistas, la ola de crímenes ha indignado a la sociedad, y se espera un voto de castigo que podría terminar beneficiando al PAN o al PRD.
La moneda está en el aire, y es muy posible que estas entidades sean las que terminen por dar la sorpresa e inclinar el fiel de la balanza en la elección presidencial.
EL DF ES LA FORTALEZA DEL PRD
Por Icela Lagunas
Distrito Federal
— Electores: 7,212,943
— Porcentaje del total de electores: 9.98%
— Últimos gobernantes:
> Marcelo Ebrard Casaubón (PRD)
> Andres M. López Obrador (PRD)
> Cuauhtémoc Cárdenas (PRD)
> Oscar Espinoza Villarreal (PRI)
El gobierno del Distrito Federal es uno de los objetivos más ambicionados por los partidos políticos. Y este interés no es fortuito.









