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La izquierda sin rostro

Sin liderazgo la opción izquierdista pierde fuerza. Mancera llega al Gobierno del DF sin perredistas. AMLO busca fortalecer Morena. Ebrard lanza su campaña para el 2018. Cada quien con su proyecto que amplía la división

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Ebrard Casaubón deberá probar que su candidatura es contundente mientras que a Mancera se le considera una sorpresa, “un fenómeno político que hay que estudiar
AMLO busca registro y dinero para convertir a su movimiento en partido político, con lo que ha contribuido a la balcanización de las izquierdas en el país. Conozca el difícil panorama que espera a los integrantes de esos frentes con el regreso del PRI
¿Quién financiará Morena? El gasto en la formación de partidos suele ir mucho más allá de lo formal. El acarreo y dádivas para las asambleas suele ser mucho más caro que los costos asociados con la infraestructura de las asambleas
Al interior del PRD, unos, los más poderosos, controlan el partido a través de sus órganos de dirección; otros cuentan con programa y liderazgo pero no tienen control político
Alejandro Encinas, Manuel Camacho Solís y Marcelo Ebrard, han delineado, desde perspectivas distintas, la idea del “Partido Frente” donde, más allá de las diferencias en visión y programa, las izquierdas competirían juntas
No extrañaría que el Distrito Federal y Morelos se alineara con la agenda perredista; que Tabasco mostrara cercanía con AMLO y Guerrero se viera próximo al actual presidente electo, Enrique Peña Nieto

De cara a la derrota electoral de 2012, las izquierdas se plantean una disyuntiva estructural: integrar un frente político que les permita incrementar su competitividad, pese a sus diferencias ideológicas, o bien, balcanizarse para ser congruentes con sus diversas agendas programáticas.

El ex candidato presidencial del Frente Progresista (PRD-PT-MC) parece haber optado por la segunda alternativa. Así lo anuncia el rechazo de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) de utilizar el registro de alguno de los partidos existentes y de convertir al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en partido político.

Mientras tanto, quienes han decidido no apartarse de sus respectivos partidos, no parecen tener el escenario tan claro. Diversas fuentes consultadas off the record para el análisis que Reporte Indigo presenta coinciden en un aspecto: es muy temprano para predecir la ruta que se tomará.

Algunas voces, como la de Alejandro Encinas, Manuel Camacho Solís y Marcelo Ebrard, han delineado, desde perspectivas distintas, la idea del “Partido Frente”. Ahí se plantea que, más allá de las diferencias en visión y programa, los partidos que se autodefinen “de izquierda”, competirían juntos como ha ocurrido ya en diversas experiencias internacionales.

La concepción del “Partido Frente” aún no ha madurado entre la mayoría de militantes de las izquierdas. En particular, no está claro si dentro de un partido-frente podría darse albergue a Morena.

De entrada, el propio rechazo de Morena de utilizar el registro de alguno de los partidos existentes lo excluye legalmente de cualquier posibilidad de alianza en 2015 y le obliga a competir solo en dicho proceso electoral. 

Por otra parte, el reacomodo al interior del PRD todavía no deja clara la ruta que tomará. Hay dos fuerzas tirantes: la de quienes controlan este partido a través de sus órganos de dirección, las corrientes más poderosas, y la de quienes cuentan con un programa y liderazgo pero adolecen de control político y buscan apoyarse en ideas y vínculos con la sociedad civil y la academia.

“Hay dos fuerzas distintas: una la del control del partido y otra que es la programática. Esta última plantea un rumbo pero no tiene fuerza. La primera está más concentrada en consolidar su fuerza que en buscar cualquier tipo de derrotero”, explica una fuente.

Y agrega que es muy pronto para anticipar qué va a pasar. Que primero se tendrán que ordenar los liderazgos que sí tienen poder: las corrientes tomarán un paquete de decisiones, se repartirán el pastel y sólo entonces decidirán si incluyen a otras figuras.

Habrá también que esperar a ver cuál es el modelo de operación que establecen los gobernadores de izquierda. No extrañaría que el Distrito Federal y Morelos se alineara con la agenda perredista; que Tabasco mostrara cercanía con AMLO y Guerrero se viera próximo al actual presidente electo, Enrique Peña Nieto.

“No veo un proyecto consolidado, no hay discusión de ideas, de programas, de proyectos. Lo que hay son proyectos individuales que tienen que ver con encumbramiento de uno u otro liderazgo mucho más allá de una oferta programática”, asegura un perredista.

Y en esa misma lógica, para muchos más, radica precisamente el riesgo que enfrentan los partidos de izquierda frente a Morena: mientras el movimiento encabezado por López Obrador se aboca a consolidar su discurso y propuesta –con lo que podría atraer a un amplio sector de la ciudadanía independiente–, los partidos actuales del Frente Progresista, en especial el PRD, se enfrascan en un debate para definir el reparto de cuotas y clientelas.

La perspectiva Morena

El horizonte se ve más distante para los “movimientistas”: el ala de Morena que impulsa mantenerse como movimiento y no constituirse en fuerza electoral. Inspirados en la experiencia boliviana consideran que así podrán construir alianzas con los partidos y obtener puestos de elección popular.

“Esto dividiría en dos las tendencias”, comenta otra fuente a Reporte Indigo. Una urge al pronto registro dado que los tiempos electorales están ya encima y la otra los ve con más calma. Esta última plantea una perspectiva con mayores pausas para ganar tiempo para organizarse y no necesariamente solicitar el registro ahora sino crear las condiciones políticas para contar con el candidato idóneo y proponerlo.

“Si bien es cierto que Marcelo puede ser el candidato del PRD, no necesariamente será el de las izquierdas; esto dependerá de la fuerza que levante algún otro candidato. Particularmente yo no veo a Andrés Manuel todavía fuera de la contienda por la Presidencia de la República dentro de seis años”, indica.

Además hay una preocupación real sobre el impacto de Morena en un amplio sector del Frente Progresista. Al observar el acervo de votos emitidos por el sol azteca se constata consiguió la votación más grande respecto a los más de 15 millones de votos obtenidos por López Obrador. El PRD que tuvo la mayor intención de voto sería el más afectado.

Y también, aseguran algunos, se verían amenazados ante la constitución de un cuarto partido el PT y Movimiento Ciudadano, que han sobrevivido y mantenido su registro gracias a las alianzas. Corren el riesgo de desfondarse, sobretodo por las disidencias internas: sus dirigencias son añejas y algunos apuestan por su recomposición.

“Morena es una amenaza real: se podría convertir en un partido con fuerte intención de voto y presencia social en prácticamente todos los estados de la República. Andrés Manuel no está descartado”.

En otra óptica, para algunas voces perredistas la emergencia de Morena supone buenas noticias: 

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