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Alerta de género no detiene feminicidios en Edomex

En las últimas semanas casos como el feminicidio de Mariana, en Ecatepec, o el de Emily, en Tecamac, han cimbrado a la sociedad mexiquense que ve cómo la Alerta de género no ha mitigado el problema de violencia contra las mujeres. 

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“Cuando la sociedad no previene y sigue fortaleciendo culturalmente ese tipo de conductas, se legitiman la violencia al grado de naturalizarla. Pero hay un ingrediente que fortalece este tipo de abusos: la impunidad”
María de la Luz Estrada Mendoza
Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio
 

La Alerta de género consistió en tomar acciones gubernamentales de emergencia para mitigar la violencia feminicida en el Edomex. Lo anterior, tuvo que contar con capacitación de servidores públicos, implementar protocolos de investigación ante un posible feminicidio, y catalogarlos como tal, para visibilizar la violencia contra las mujeres e incrementar el rigor en las investigaciones por parte de las autoridades.

Aun con la alerta declarada y los protocolos implementados, en junio de este año, las autoridades erraron en el caso de Valeria, una niña de 11 que fue violada y asesinada en el municipio de Nezahualcóyotl.

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El 8 de junio, Valeria fue reportada como extraviada. Su padre, Sergio Alberto Gutiérrez, la vio por última vez al abordar una combi en las calles de Sor Juana y Las Mañanitas, de la colonia Benito Juárez.

Sergio Alberto, seguía desde una bicicleta la unidad de transporte público donde iba su hija, pero calles después, la perdió de vista.

Después de varias horas, su hija no aparecía, a las 6 de la tarde, alterado, pidió apoyo a elementos de seguridad pública que lo llevaron a la base de combis y preguntaron por la niña y los choferes que seguían en ruta.

Los elementos de seguridad recomendaron a Sergio ir a casa para comprobar si su hija se encontraba ahí, pero no fue así. La noticia fue comunicada a la madre de Valeria quien confirmó que tampoco se encontraba con ella.

Hasta las 8 de la noche, se lanzó la alerta de desaparición de Valeria a las unidades de seguridad, dos horas después de que el padre había pedido apoyo. El viacrucis de la búsqueda continuó hasta la mañana del 9 de junio; carteles con el nombre y descripción de la menor fueron repartidos.

Poco después del medio día, Sergio Alberto recibió una llamada en la que le dijeron que habían encontrado una combi con características parecidas a la que se subió su hija; dentro, se hallaba el cadáver de Valeria.

María Estrada, asegura que en el caso de Valeria la autoridad debió de actuar de inmediato en su búsqueda, ya que así lo marca la alerta. La tardanza fue crucial para darle tiempo al violador y homicida de perpetrar el hecho. Además, asevera que “los transportes públicos no cuentan con la supervisión debida por parte del gobierno, la alerta mandata esa revisión. Si no se atienden esas irregularidades, el transporte se convierte en la trampa de una mujer”.

 

Más casos de mujeres asesinadas

Rosa Analí de 23 años salió de su casa en el municipio de Tultitlán la mañana del 26 de julio para ir a su trabajo en el Hospital General de Cuautitlán “José Vicente Villada”.

A unos metros de su casa, un disparo en la cabeza le arrebató la vida. Su cuerpo cubierto por una bata que la distinguía como estudiante de medicina, fue hallado en el piso por elementos de seguridad que fueron alertados por vecinos de la colonia San Mateo Cuautepec. 

Los primeros reportes, indicaron que pudo haberse tratado de un asalto y por el hecho, detuvieron a un presunto responsable. 

Así como la vecina del barrio Las Américas declaró al diario El País que el caso de Mariana había sido la gota que derramó el vaso, la muerte de Analí lo fue para sus compañeros de la FES Iztalcala donde realizaba sus estudios y los trabajadores del Hospital en el que trabajaba, quienes exigieron justicia a las autoridades y tomaron la decisión de no vestir batas blancas en sus trayectos, para no ser blanco de la delincuencia.

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Desde el 23 de julio se reportó la desaparición de Roberto, de 57 años, y Emily, de 11. Padre e hija fueron vistos por última vez en una fiesta familiar.

Fue hasta la madrugada del sábado 29 de julio que agentes del Ministerio Público fueron avisados por vecinos quienes dijeron que del interior del domicilio donde había sido la fiesta, se encontraban los cadáveres.

Los cuerpos fueron encontrados semiquemados y enterrados en el domicilio que señalaron los vecinos. El probable agresor fue identificado como Fredy, primo político del padre de Emily, quien reconoció que junto con otros cuatro hombres, irrumpieron a la casa después de la fiesta y asesinaron a Roberto y a la menor, después de violarla.

Desde el 5 de agosto, la Fiscalía General de Justicia solicitó ayuda para localizar a la médico Jessica de 29 años. De acuerdo con el boletín difundido, se extravió en el municipio de Xonacatlán.

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