Un debate sí puede cambiar la historia. Y no hay duda que si no hay otro golpe de timón, el de ayer modificará las preferencias electorales 2012.
Porque el llamado “palero” salió “respondón”. Y lejos de los ataques, concentrado en las propuestas, Gabriel Quadri fue robándole adeptos a sus rivales. Sobre todo al priista Peña Nieto y a la panista Vázquez Mota.
El candidato ciudadano de un partido que se percibía muy minoritario amanece hoy en los cuernos de la luna. Es el equivalente a un Jefe Diego del 2012. Ojalá que ahora no lo escondan.
Y la encuesta telefónica de Reporte Indigo a mil 62 ciudadanos revela que Andrés Manuel López Obrador fue el otro ganador. Lo ubican ligeramente por encima de Quadri.
Y ni modo de apuntar un sesgo. Los ciudadanos con teléfono tradicionalmente apuntarían hacia Vázquez Mota o Peña Nieto, no al candidato de las izquierdas o al del Panal.
La misma encuesta advierte un cambio significativo en las intenciones de voto. Cuatro de cada 10 entrevistados por teléfono dijeron que rectificaban. Quadri volvió a conquistar más adeptos, seguido de López Obrador, más lejos Peña Nieto y al final Vázquez Mota.
El Factor Quadri, lejos de lo que podrían esperar los del establishment, no terminó distrayendo el voto de los indecisos, ni de los lopezobradoristas, o aún de los josefinistas.
El candidato del Panal terminó desplazando preferencias de aquellos a los que supuestamente iba a fortalecer, Peña Nieto y Vázquez Mota. Y terminó fortaleciendo a quien presumiblemente debía debilitar, que era a López Obrador.
Si sintentizáramos el debate en cuatro percepciones o mensajes, éstos son:
El que propone, dispone: Los ciudadanos parecen cansados de los políticos que se atacan. La estrategia propositiva, puntual y de fondo de Gabriel Quadri prendió.
El amoroso, cosechó: A pesar de que su discurso tenía mucho de los tintes del 2006 contra los poderosos que controlan a México, el contexto del 2012 lo hizo más asimilable. La frase del debate fue aquella de “Mientras Bejarano y Ponce fueron a la cárcel, usted, señor Peña Nieto, está aquí”.
Se despeinó y pagó el precio: Alejado de sus spots en los que dijo que no respondería a los ataques, Peña Nieto se vio bajo el fuego cruzado entre Vázquez Mota y López Obrador. Cayó en la trampa y sus propuestas vagas no fueron suficientes para neutralizar. Sus defensas tampoco.
La diferente se resbaló: Desde el factor “género” Vázquez Mota pudo ser diferente. Pero no lo logró. Su clinch con Peña Nieto dejó el paso libre para un mejor lucimiento de un Quadri propositivo y de un López Obrador que al no atacarla, ganó.
Pero este es apenas el inicio del análisis. Veremos más.








