A diario los músicos tapatíos que viven de las serenatas pasan desvelos, pero no por trabajo pues en los últimos años mariachis y tríos han sorteado incluso noches completas sin una sola contratación.
Los esfuerzos de la Cámara de Comercio (CANACO) por hacer de Guadalajara la capital internacional del mariachi, son en estos 13 días un éxito en medios de comunicación y el ámbito internacional.
Uno de los motivos que generó el surgimiento del evento hace 19 años fue la preocupación de que el mariachi no se quedara solo en las calles.
Y paradójicamente ahora los músicos callejeros son los que están en crisis, y su actividad repunta un poco durante el encuentro.
Pero no existe un interés particular de parte de autoridades por reactivar esta actividad económica-laboral que históricamente es emblema de esta ciudad.
Cada vez es más difícil conseguir una o dos serenatas al día para los mariachis que buscan a alguno de los pocos románticos que contratan sus servicios en lugares cómo la Plaza de los Mariachis o en las cercanías de Plaza Millenium.
Y es que a pesar de un evento de la envergadura del 19no Encuentro Internacional del Mariachi y la Charrería, la actividad mariachera en la ciudad va a la baja.
Algunos músicos refieren que hace diez años sus contrataciones eran de entre ocho y diez diarias.
Ahora apenas y llegan a tres, pero hay noches en las que incluso no consiguen ni una sola.
Lo anterior contrasta con la actividad económica del Encuentro Internacional del Mariachi y la Charrería, enfocado a un sector más exclusivo, donde se invierten 40 millones de pesos para impulsar la imagen internacional de los artistas de este género.
Para el presidente de la CANACO en Guadalajara Francisco Beckmann González queda claro que el encuentro es también un foro ideal para fomentar el turismo además de que asume como compromiso la promoción de la cultura del mariachi.
Sin embargo la situación de poco trabajo por la que pasan los músicos locales, tríos, mariachis y norteños está en una decadencia inédita que solo en estas semanas del año se matiza un poco por la efervescencia del evento internacional.
En noviembre pasado el secretario de Cultura de Jalisco, Alejandro Cravioto, consiguió que se reconociera al mariachi como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, a pesar de ello, la tradicional serenata con mariachi es cada vez menos común.
Pero no sólo es un tema de fomento a la cultura, sino también de los derechos laborales, y en ese asunto algunos músicos se sienten desprotegidos.
Para Hugo Barragán, de familia mariachi y músico desde hace 15 años, “el Encuentro del Mariachi no está hecho para el charro”.
“Hicieron que el mariachi sea Patrimonio de la Humanidad pero eso en nada nos beneficia. No hay sindicatos que nos apoyen. No se nos da ningún apoyo como trabajadores”.
Hugo Barragán quien también ofrece sus servicios como electricista y herrero, afirma que cada vez hay menos trabajo: “antes había mucho más trabajo, entre los 80 y 90. Pero a fines de los 90 y a inicios del 2000 ha bajado el trabajo”.
Otros músicos que trabajan en la Plaza de los Mariachis en la Calzada Independencia atribuyen la baja a las políticas de los últimos gobiernos.
“Ganábamos muy bien, nomás empezó el PAN en el gobierno hace 18 años, de ahí nos fuimos para abajo, fue gradualmente. En este sexenio nos ha ido muy mal, ha sido el peor de todos”, dice Carlos Villa representante del Mariachi Nacional de América.
En ese sitio emblemático para los mariachis tapatíos hay muy poco que represente esta cultura, “más bien parece un tianguis” dice molesto antes de insistir en que los únicos que ganan con el Encuentro Internacional del Mariachi y la Charrería son los organizadores.
Acorralados, los músicos que trabajan en la Plaza de los Mariachis intentan sortear las malas rachas de trabajo agrupándose en grupos más pequeños que les permitan cobrar menos por una serenata.
Carlos Villa afirma que “por la falta de trabajo se han creado grupos que se llaman ‘trimariachis’, que venden su trabajo más barato: “para la gente es más fácil pagar tres que pagar un mariachi completo”.
Para algunos, gobiernos y particulares han permitido con presiones y cuotas que poco a poco callen los mariachis que trabajan en esta plaza pública.
Y es que desde 2009 se otorgó una concesión o contrato de arrendamiento de tres décadas a Gustavo Ruiz Velasco, a cambio de que el particular realizara una rehabilitación de este espacio.
Pero dicho documento no cuenta con las firmas de los responsables del Ayuntamiento de Guadalajara.
Por eso el arrendatario de la Plaza de los Mariachis demandó al Ayuntamiento de Guadalajara el pasado 28 de agosto por retraso en la firma de dicho contrato.
Desorden en la Plaza de los Mariachis
Un reflejo de cómo han sido tratados los músicos en las últimas décadas puede verse en la Plaza de los Mariachis, pues se convirtió en un espacio anárquico en el que es complicado trabajar.
La administración de Alfonso Petersen Farah como alcalde de Guadalajara le entregó erróneamente el manejo de esta plaza pública a un particular.
La alcaldía tapatía la regaló en un acuerdo de concesión por 30 años al empresario Gustavo Ruiz Velasco Nuño, quien amedrenta a los comerciantes y músicos que laboran en este espacio para controlar la actividad económica en su beneficio.
Los lazos de Ruiz Velasco con las esferas políticas locales –principalmente panistas- son fuertes pues ha trabajado como funcionario en los municipios metropolitanos de Tlajomulco y Zapopan.








