El rotundo triunfo electoral del PRD en la ciudad de México, abrió, de manera implícita, un frente de batalla entre sus principales fuerzas políticas por el control de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF).
Y es que la VI legislatura no sólo representa la administración de una jugosa partida presupuestal de más de mil 400 millones de pesos anuales, sino una aduana en las decisiones del próximo Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera.
La pugna se da tanto en el plano legal como en el político, y ambas vertientes formulan la dosis perfecta para crear un escenario de intrigas y traiciones, que escalan hasta los más altos niveles.
En este juego las matemáticas son básicas. Tan así que los hombres clave de los grupos de poder saben que para presidir la ALDF deben conseguir una sola curul: la 34.
A casi mes y medio de que se instale la próxima legislatura (17 de septiembre) la baraja de aspirantes a suceder a la diputada local, Alejandra Barrales, en Donceles y Allende se reduce a tres nombres.
Dos de ellos ya han alzado la mano, tanto en diversas entrevistas con medios de comunicación como en reuniones de trabajo con diputados electos de las principales tribus perredistas.
El primero de ellos es Manuel Granados, quien fue coordinador de asesores de Miguel Ángel Mancera en la Procuraduría General de Justicia; donde se proyectó la candidatura al GDF.
El segundo de la lista es René Cervera, uno de los pilares del actual Jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard y presidente de la Fundación Equidad y Progreso, plataforma política de la elección presidencial del 2018.
Como tercer interesado aparece el poderoso grupo de René Bejarano: Izquierda Democrática Nacional (IDN) que concentra la nada despreciable suma de 17 diputados electos.
Aunque la tribu bejaranista todavía no define quién será su gallo, ya está en la mesa de negociaciones con los demás grupos, lugar donde este bloque siempre obtiene importantes posiciones.
La lucha en el ámbito jurídico y político están ligadas; generan desconfianza entre los actores principales y serán definitorias en el nombramiento del próximo presidente de la ALDF.
Veamos:
La jornada electoral del primero de julio le otorgó 32 diputaciones al PRD por el principio de Mayoría Relativa, y en automático generó una lucha, primero con los demás partidos y luego entre tribus por los espacios plurinominales.
El punto medular de la pugna es René Cervera. Él es una figura clave en el proyecto de Marcelo Ebrard rumbo al 2018 y la única forma de conseguir una diputación es por la vía plurinominal.
Por eso el PRD y su actual gobierno echó andar toda la maquinaria para que el sol azteca consiguiera dos diputaciones más: la 33 y 34 que representan la Clausula de Gobernabilidad.
Desde el interior del Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF) los perredistas diseñaron la estrategia para hacer valer las dos diputaciones de Representación Proporcional.
El proyecto se dio a conocer y René Cervera comenzó a sonar como el próximo presente de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.
Sin embargo, el jueves cinco de julio surgió de la Secretaría Ejecutiva del Instituto Electoral una nueva propuesta basada en una tesis jurídica que advierte una sobre representación perredista y de la cual Reporte Indigo posee una copia.
Esta área es controlada por Bernardo Valle, identificado como uno de los hombres más cercanos al presidente del IEDF, Gustavo Anzaldo Hernández, que fue en el círculo rojo del PRD fue señalado como el operador de la nueva propuesta.
En el proyecto alterno se proponía dejar al PRD sin diputaciones plurinominales, y esas dos, otorgárselas al PAN y el Movimiento Ciudadano respectivamente, debido a la votación obtenida en las urnas.
Fuentes consultadas por esta casa editorial detallaron que a partir de ahí surgió una desconfianza de Cervera hacia el IEDF y su presidente.
A la par, el diputado electo, Manuel Granados comenzó a promoverse en los medios de comunicación como el próximo presidente de la Comisión de Gobierno.
Incluso hizo públicas las reuniones que tuvo con los posibles líderes de otras bancadas para demostrar que puede tejer acuerdos con las demás fuerzas políticas. En el grupo marcelista esta acción no fue vista con buenos ojos.
Y sobre todo cuando el PT, a través del diputado Adolfo Orive, presentó 80 impugnaciones en contra de la conformación de las 26 diputaciones plurinominales, de lo cual, este medio dio cuenta.
La desconfianza al interior del PRD deriva de tres aspectos:
1.- ¿Quién sería el primer afectado si prosperaran los juicios de inconformidad?
2.- ¿Qué personajes están ligados a Orive?
3.- ¿Quién sería el mas beneficiado de que el PRD no obtuviera las diputaciones de Representación Proporcional?
Recordemos que las plurinominales más endebles son las dos del PRD, entre las cuales está Cervera y el partido que menos posibilidades tiene de conseguir una es el propio PT.
Orive ha sido un hombre muy cercano a Alejandra Barrales, actual presidenta de la Comisión de Gobierno de la ALDF, quien promovió la presidencia de Gustavo Anzaldo en el IEDF.
Granados ha tenido acercamientos con Barrales y de no tener enfrente a Cervera se perfilaría como el único aspirante serio a presidir los trabajos de Donceles y Allende.
Escenarios
René Cervera suena como un serio aspirante a ese cargo, pero la impugnación del resto de los partidos en contra de su diputación ponen en riesgo la posibilidad de que llegue a la ALDF.
Manuel Granados representa los intereses de Miguel Ángel Mancera, pero para asumir el cargo de presidente tendrá que negociar las comisiones más importantes del órgano legislativo con las tribus de mayor peso y esperar que Cervera no llegue a Donceles y Allende o que éste decline.








