Conforme se acercaba la fecha de la elección interna panista, en el equipo de Josefina Vázquez Mota había una verdadera urgencia de contar con los fondos necesarios para asegurar el triunfo en el “Día D”.

Los colaboradores de la hoy precandidata sabían que la victoria o la derrota dependían, en gran medida, de la cantidad de dinero que tuviera cada contendiente.

Probablemente por eso, el responsable del Comité de Finanzas de la precampaña de Josefina Vázquez Mota, Gastón Pavlovich, no objetó la oferta que presuntamente le hizo su amigo Eduardo Rosas, quien le propuso aceptar el apoyo de José Luis Chaín, uno de los personajes más cercanos a Enrique Peña Nieto. Así transcurrió parte de la supuesta conversación telefónica:

—Si sabes quién es José Luis Chaín, ¿no? —preguntó Rosas a Pavlovich.

—No —respondió Pavlovich.

—José Luis Chaín es el dueño de Avándaro, de Valle de Bravo. Él fue el que le dio la casa a Enrique Peña, y el helicóptero, y todo eso, ¿no? Y, de alguna u otra forma, quieren que me sume yo a este equipo, ¿no? —le explicó Rosas a Pavlovich, probablemente para asegurarse de que después no hubiera reclamos por desconocimiento de la filiación política del potencial proveedor de apoyos.

La respuesta fue tan lacónica, como asertiva.

Bastó un “Ajá” de Pavlovich para que ambos entendieran que no importaba si los fondos los proveería un eventual adversario.

Gastón Pavlovich, el panista de todas las confianzas de Vázquez Mota, ni siquiera le hizo ver a su amigo que podría presentarse un conflicto de intereses por la filiación política de los donantes.

Lo importante era ganar el 5 de febrero… a cualquier precio.

Según la conversación que presumiblemente sostuvieron Gastón Pavlovich y Eduardo Rosas, era “estúpido” que “el de la casita de Los Pinos se aferrara” a un “imposible”.

Los tiempos han cambiado.

—Yo le decía a Adolfo —explicaba Rosas a Pavlovich— No necesitan absolutamente nada… nada..., porque es estúpido por parte, ya sabes, el de la casita de Los Pinos, que se aferre a algo que es imposible. El hecho de que él lo haya vivido, él lo vivió bajo otras circunstancias, estamos a 2012, ya Fox no es Fox.

—Claro —dijo Pavlovich.

—El país es otro, y (Cordero) va en tercer lugar. Van a perder muchas preferencias, mucho apoyo. Y esta mujer, te lo juro, ¿eh?, me encanta. Josefina me encanta. He seguido por el Internet todo lo que está haciendo... ¡Me encanta! —argumentaba Rosas.

Pero había un problema… Había necesidad de apoyo, había que contar con “gasolina”.

LA PRIORIDAD ES LA GASOLINA

—Sé que tienes un deadline. No sé, hasta antes del 5 (de febrero), porque el 5 se decide todo esto, me imagino —le dijo Rosas a Pavlovich.

—Pues sí, el martes o miércoles (1 de febrero) es en realidad el deadline —contestó un tanto urgido Pavlovich.

Más adelante, en la grabación se escucha lo siguiente:

—Diles que, si fuera necesario, recibirían una llamadita de parte de ella o, incluso, si se encuentran el tiempo, nos sentamos con ella y con ellos —dijo Pavlovich para asegurar que habría compromiso directo de Josefina con los donadores.

—No, yo creo que tienen muchas cosas que hacer más importantes que sentarse con ellos. Pero vamos a arreglarlas nosotros —contestó Rosas.

—Ahorita la prioridad es el tema de la gasolina, amigo —precisó Pavlovich.

 

Y JOSEFINA GANÓ

comments powered by Disqus