1) La oposición encabezada por el Consejo Nacional de Transición (CNT), que tiene su base en Bengasi, es una mezcolanza de ex leales al régimen (civiles y militares), liberales demócratas, islamistas, expatriados, bereberes (conjunto de etnias autóctonas del Magreb), varias tribus y yihadistas que están unidos principalmente porque quieren a Gadafi fuera. La fragmentación no ha sido un gran problema, o por lo menos no todavía, pero la gran concentración de seguidores del régimen en Trípoli será un reto mayor para la inclusión. Poco se sabe fuera de Libia sobre los retos políticos, tribales, étnicos y regionales, y las instituciones que se construyeron en la era Gadafi están tan confundidas que es difícil ver cómo pueden proveer un marco para limitar la competencia a la política no violenta. Un mal presagio fue el asesinato en julio pasado del Gral. Abdul Fattah Younis, ex Ministro del Interior, después de haberse unido al CNT.

2) Muchos libaneses han sufrido bajo el régimen de Gadafi, han perdido a miembros de su familia, propiedades y sus libertades. En consecuencia, se han reportado asesinatos por venganza en Bengasi. Los 'rebeldes' pueden pensar que los leales a Gadafi tienen información o artículos de valor que hay que extraer rápidamente. Esto podría conducir a la detención, encarcelamiento y tortura de policías y miembros de la inteligencia, sobre todo si los leales a Gadafi siguen en resistencia, esto a pesar de que el propio dictador ha desaparecido de la escena.

3) Una vez que se establezca la estabilidad, muchos de los refugiados (se calcula que son medio millón de personas) y desplazados internos regresarán para recuperar sus propiedades. La recuperación de los bienes puede ser particularmente contencioso, lo que podría perturbar el orden público, sobre todo si la gente no confía en los tribunales. 

4) Si no se puede proveer al menos los niveles actuales de electricidad y agua, se podría alterar pronto el orden público, lo que haría más difícil que la gobernabilidad, el estado de derecho y la economía avancen.

5) Las minas que plantó el régimen de Gadafi han sido un problema en Bengasi y Misrata, donde muchos civiles han requerido de atención médica. Es probable que en Trípoli y otras áreas controladas por el régimen también se hayan plantado minas y trampas. Las municiones sin explotar como resultado de las operaciones de la OTAN, también serán un problema.

Una transición relativamente exitosa del régimen de Gadafi hacia un país unido, estable, más abierto y demócratico, sería visto en la región y en todas partes como un acierto de la intervención que encabeza la OTAN. Una exitosa transición le permitiría a Libia reanudar sus exportaciones de petróleo y gas, además de que le demostraría a la comunidad internacional su capacidad para manejar la transición y así fomentar cambios positivos en otros movimientos de la llamada "primavera árabe". 

En un era post-Gadafi, entre más cosas hagan los libaneses por ellos mismos, mejor. La capacidad libanesa para organizarse no debe ser subestimada, pero Trípoli podría requerir de la ayuda de pacificadores internacionales para mantener el orden, por lo menos en una fase inicial. 

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