#Tecnología

Sobredosis digital

La dependencia a Internet se ha vuelto una adicción. Las personas viven online la mayor parte del día y la ‘ciberadicción’ ya es considerada un padecimiento. No podemos desconectarnos, pero sí desintoxicarnos
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"Facebook antes era una fiesta en la que todos tus amigos podían bailar, beber y coquetear. Ahora con los padres y los jefes, la fiesta se convirtió en un evento que genera ansiedad y que está lleno de potenciales bombas sociales"
Ben Marder
Investigador
"Conozco adolescentes que creen que tienen cientos de amigos, cuando en realidad están muy aislados (…) En vez de hablar con las personas cara a cara, de conocerlas a través de la interacción, hay una especie de carácter casual de esta cultura en desarrollo"
Noam Chomsky
Filósofo y activista
57 %
de personas usan un teléfono móvil para entrar a redes sociales en México
90 %
de mexicanos están inscritos en Facebook
87 %
se conecta todos los días
45 %
accede desde un celular

Es imposible desconectarse de la tecnología. Hemos llegado a una era en la que los robots reconocen nuestras emociones y en países como en Corea del Sur, alrededor del 70 por ciento de los niños tiene un smartphone.

Sin embargo, también hemos llegado al momento en que es necesario hacer una desintoxicación de la dependencia –y adicción– a las redes sociales y los gadgets.

En el país mencionado, la adicción de los niños y jóvenes es un fenómeno imparable. Uno de cada cinco niños sufre de problemas como ansiedad y depresión cuando los apartan de sus celulares inteligentes.

De hecho, el Ministerio de Ciencia del país asiático, asegura que se necesita actuar para disminuir la creciente adicción digital. Y junto al ministerio de Salud y de Educación,  pidió que las escuelas organicen campamentos para desintoxicar a los niños y jóvenes de esa dependencia, que ya consideran grave.

Y a nivel mundial, las personas viven sumergidas en el universo de las redes sociales, como Facebook y Twitter. 

Las medidas que ha tomado Corea del Sur no significa que el mundo se desaliente o abandone la comunicación e interacción en línea con tus amigos y contactos, sino que intenta, según se observa, que se tome en cuenta que, tal como cualquier adicción, la dependencia a estar conectado constantemente podría tener consecuencias que afectan la salud mental o física.

El Manual de Diagnóstico y Estadísticas de los Desórdenes Mentales (DSM, por sus siglas en inglés), dice que el catálogo  de trastornos mentales y conductuales ya incluye la “ciberadicción”, que en inglés llaman “Internet Addiction Disorder” (Desorden de adicción a Internet) como un padecimiento.

El estrés de los  ‘friends’ y ‘Likes’

Por irrelevante que parezca, tener más contactos en redes sociales como Facebook, Twitter e Instagram, aumenta la presión en el usuario, así como la ansiedad, según un análisis de la Universidad de Edimburgo.

Los autores de la investigación dicen que entre más perfiles (de contactos) tenga en su red una persona, más posibilidades hay de que tengan un desacuerdo –o malentendido– en línea. Con mayor énfasis en contactos del círculo personal o laboral.

“He visto cómo la gente elimina fotos e incluso regulan su comportamiento fuera de Facebook, enfocado a su presencia en la red social. Si la gente está en una fiesta y ve una cámara, piensan “mi jefe o mi novia podría ver esto”, subraya Ben Marder, autor del estudio, por lo que el estrés comienza desde que una persona acepta entre sus contactos a su jefe o a personas de su trabajo.

“Cuanto más grandes sean los círculos a los que está relacionado online, mayor será el estrés causado por las redes sociales”, añade Marder.

Y debido a que las personas comparten su intimidad en ese sitio en línea, sus niveles de estrés también aumentan durante la búsqueda constante de tener regulado el contenido que publican, pese a los términos de privacidad de Facebook y/o Twitter.

“Facebook antes era una fiesta en la que todos tus amigos podían bailar, beber y coquetear. Ahora con los padres y los jefes, la fiesta se convirtió en un evento que genera ansiedad y que está lleno de potenciales bombas sociales”, agrega el experto.

En la vida real podemos actuar, disimular y hasta engañar a cualquier persona. En cambio, en Facebook, el equipo de Marder indica que en Internet no es así. Los contactos pueden ver a las personas tal cual son, lo que también detona estrés y preocupación.

FOMO y abstracción de la realidad

El FOMO (o Fear of Missing Out, que se traduce como “miedo a quedar fuera”) es lo que sucede al ser excluido de lo que pasa en la Red.

Este miedo socio-digital ha aumentado entre los usuarios de Internet, debido al acceso instantáneo en los dispositivos móviles.

De acuerdo a un estudio de la agencia JWT, tres de cada 10 personas –entre 13 y 34 años– han experimentado FOMO y por lo general se presenta cuando ven eventos o grupos (incluso conversaciones), de las que no fueron partícipes.

Pero en el intento de querer estar inmersos en el mundo cibernético, las personas se abstraen de la realidad. Prueba de ello son las cenas en familia, en la que todos están con la mirada hacia abajo, en la pantalla de su celular. Mismo caso de restaurantes.

En Europa y Estados Unidos, las grandes ciudades están prohibiendo estos dispositivos en la entrada, con el fin de fomentar la convivencia entre sus comensales, lo que no a todos les gusta. 

Según MyLife.com, el 56 por ciento de los usuarios de redes sociales sufre de FOMO. De acuerdo a este análisis, el 61 por ciento de los usuarios tiene entre 18 y 34 años. 
En promedio, el 42 por ciento de las personas tienen más de una cuenta de red social. Y una persona tiene tres cuentas de correo electrónico (en el 2012 el promedio oscilaba dos cuentas por persona).

La genética influye

La “ciberadicción”, como toda adicción, es difícil de rehabilitar ya que se relaciona con una variación genética. 

Esto, que tendría una relación física, haría más difícil que una persona busque ayuda y desee desintoxicarse.

De hecho, se dice que la satisfacción que se siente al verificar notificaciones en Facebook y Twitter, se compara con el placer de comer e incluso de un encuentro sexual, tomando en cuenta la liberación de endorfinas.

Investigadores de la Universidad de Bonn y del Central Institute of Mental Health (CIMH), en Alemania, descubrieron que hay un gen relacionado a la adicción a Internet, o al menos eso supone, basado en sus resultados.

Se trata del gen CHRNA4 –ubicado en el cromosoma 20–, el cual determina la permeabilidad de las conexiones entre las neuronas en el cerebro ante un estímulo de placer.

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