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Hambre de poder

La opresión y diversión desmesurada del poder de una minoría, es la desgracia de la mayoría en la sociedad que plantea la saga “Los Juegos del Hambre”, de Susan Collins.

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El pueblo de la antigua Roma tuvo a sus gladiadores, una especie de espectáculo en donde se jugaban la vida de los menos favorecidos. No en vano está la frase “al pueblo pan y circo”. 

Historias de sociedades sometidas a la merced del más poderoso, hemos tenido muchas…. Pero, ¿qué sucede con “Los Juegos del Hambre”?

Esta es la primera parte de la saga escrita por Suzanne Collins, publicada en 2008 por Scholastic Press, le siguen “En Llamas” y “Sinsajo”. Te sonará por la exitosa película que se estrenó en marzo de este año, bajo la dirección de Gary Ross, con Jennifer Lawrence y Josh Hutcherson en los papeles principales, pero la trilogía de Collins antes de causar revuelo taquillero, es también una exitosa novela.  La autora se inspiró mientras cambiaba de canal de TV, con “Battle Royale”(1999), la novela de Koushun Takami y el mito de Teseo.

La historia narra un reality show en el que jóvenes elegidos al azar, se disputan la vida. Algo así como la versión futurista de la selección  natural y la supervivencia del más fuerte de Darwin. Se sitúa en Panem, una región que se divide en trece distritos, cada uno se encarga de recursos como la tecnología, agricultura, minería, etc.

Los distritos tienen como gobernador a Snow, quien vive en el Capitolio –que en la historia representa a la concentración del poder y privilegios– totalmente fuera de la opresión y hambre.

Esta visión implacable de diversión, poder y opresión fuera de ética y moral no se aleja precisamente de la realidad, por muy exagerada que la ficción pueda llegar a ser.

Como en toda sociedad o grupo que sufre de doblegación, los ciudadanos del distrito 13 se sublevan, y para “reestablecer” el orden perdido por la rebelión, los altos mandos deciden crear el reality show mencionado. Eventualmente este distrito desaparece y a estos tiempos les llaman los “Días Oscuros”.

Esta parte de la saga es narrada en primera persona por Katniss Everdeen, una joven de 16 años que es fuerte, valiente y desafiadora. Con su narración, el lector se vuelve un “diario imaginario” con la bitácora a detalle. 

Katniss  tiene una hermana llamada Primrose. El mentor de los jóvenes es Haymitch Abermathy, el único ganador con vida del distrito 12.

Katniss se ofrece como voluntaria cuando le toca a Prim jugarse la vida, ésta tiene 12 años y de no ser por su hermana, se encaminaba a la muerte segura. 

Su compañero de distrito es Peeta Mellark, con quien finge amor para divertir al Capitolio, aquí es donde el circo no solo puede ser para el pueblo, sino para el entretenimiento de los más privilegiados (y opresores).

Quien llega a salir con vida y resulta vencedor, goza  de opulencia pura y riquezas, además de la fama en Panem.

Los ciudadanos, llamados “tributos” se enfrentan a obstáculos y mueren trágicamente al tratar de sobrevivir. Entre algunos de los obstáculos se encuentran los “mutos”, lobos mutados (nada diferente a las fieras del Coliseo romano).

La vida en juego, sociedad reprimida, hambre y exceso de poder forman parte de una realidad en la que las decisiones de pocos, son la tragedia para muchos.

Te recomiendo “Los Juegos del hambre”, pero no solamente la saga de Collins o la película de Ross, sino el artículo publicado el día de hoy en Indigonomics, que contiene un símil con esta historia y nuestra realidad actual.

Trailer oficial: bit.ly/uu6Gmu

 
 

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