Esta semana la Procuraduría del Estado y su Agencia Estatal de Investigaciones (AEI) pusieron en evidencia que sí saben dónde están Los Zetas, pero solamente los detienen cuando atacan a policías ministeriales.
Eficacia, pero en un caso selectivo y con una reacción revanchista.
El hecho es tan contundente, que ni la muerte de 52 inocentes en el Casino Royale en agosto de 2011 provocó tantas aprehensiones, como las que está provocando el asesinato de dos policías ministeriales.
Está claro que la autoridad tiene la responsabilidad de aprehender a todos los criminales, pero no exclusivamente cuando los delincuentes atacan a los ministeriales.
La procuración de justicia no puede distinguir entre el asesinato de un particular y el de un agente ministerial.
Pero en los hechos así sucede.
Cuando ocurre la muerte de un civil, las investigaciones transcurren lentamente y en la mayoría de los casos no hay culpables.
Como los casos de los estudiantes del Tec o de la UANL.
Y en cambio, como quedó demostrado esta semana, cuando se trata de la agresión y homicidio contra los agentes ministeriales, la autoridad actúa frenéticamente y hasta con revanchismo extralegal.
La detención del 12 de marzo pasado de unas 35 personas, más la aprehensión de otras 17 al día siguiente, puso en evidencia que la operación de la AEI contra el crimen organizado es selectiva, parcial y revanchista.
Por simple deducción, cuántos Zetas más tiene identificados la AEI en otros municipios, pero no los detiene porque en esos lugares no han agredido a los policías ministeriales.
Los hechos son contundentes.
El duelo de revanchas empezó con la persecución a balazos entre ministeriales y Zetas del 15 de febrero en la avenida Eugenio Garza Sada.
Ahí, la AEI con un desempeño responsable capturó a Alejandro López Rosales alias “El Ventanas” o “El Chimuelo”, quien recién había arribado de Veracruz para asumir el control de la zona sur para Los Zetas.
Entonces los criminales vengaron la muerte de tres delincuentes en la persecución, así como la detención de “El Ventanas”.
El grupo delictivo secuestró y asesinó al agente ministerial del Grupo de Robos Víctor Méndez Leal, que había cumplido con su deber al participar en la persecución del 15 de febrero.
A Méndez Leal lo encontraron calcinado en Guadalupe el 25 de febrero pasado.
Luego, la AEI actuó eficientemente, pero sin orden judicial y con un aire de revancha.
El 29 de febrero, cuatro días después de haber encontrado el cadáver del agente Méndez Leal, la AEI detuvo a las 11:15 horas a seis individuos en el motel VIU de Guadalupe.
De ahí los agentes partieron, sin orden de cateo, a matar a balazos a Ricardo Ortiz Sáenz alias “El Zorro” en un local con el número 52 en la colonia Ancón del Huajuco.
Ese acto extrajudicial fue una venganza, debido a que los detenidos del motel VIU señalaron a “El Zorro” como el líder de una célula de Los Zetas que ordenó el levantón y la muerte del agente ministerial Méndez Leal.
Y es que ante esta ola de violencia, todo ciudadano agradece la detención de criminales, pero no cuando las aprehensiones se dan exclusivamente por la muerte de ministeriales.
Entonces continuaron las venganzas, el reto abierto de los delincuentes contra la AEI.
Así que la noche del 2 de marzo, aproximadamente a las 22:20 horas, el comandante de la Policía Ministerial Antonio Montiel Álvarez fue emboscado y asesinado cuando viajaba con su hijo y un amigo.
El homicidio ocurrió en una brecha de “Los Remates”, en el municipio de Juárez.


