RAG: ¿Qué le responde Rafael Rangel a sus detractores, que todos tenemos en la vida?... Digo, tienes una horda de fans. De los que nos juntamos, hay mucha gente que te seguimos y decimos: “Rafael Rangel es una…”. Yo te definiría como el rector de una universidad pública o privada más importante que ha pasado por este país en el cierre del siglo 20 y el arranque del 21, sin ninguna duda. Eso no está sujeto a que tú lo digas o no lo digas, eso ahí está. Los hechos ahí están.

Pero tus detractores, o detractores de tu modelo, dicen que te centraste demasiado en el crecimiento, en tratar de hacer del Tec una maquinaria administrativa, financiera, importante, en que tu tiempo estaba más dedicado a buscar donativos, a buscar sostener el sistema con calidad. Por supuesto es para la calidad, pero finalmente se descuidaba mucho. Y la respuesta a ese descuido que dicen es que no hemos visto en este país a los Bill Gates o los Steve Jobs (…) ¿dónde están esos ex a Tec de esa cultura emprendedora que el Tec tanto nos imbuyó? Nos metió a todos a crear empresas, a hacer liderazgo, que los hay, pero no se están dando en mata, por así decirlo.

RRS: Mira, eso es un proceso que lleva décadas: …de hacer negocios… de aquel señor que vendía tacos en la esquina y se hizo rico, y cambiar ese concepto en la cultura. A hacer un concepto de decir: “Yo tengo que ser, puedo ser un Bill Gates”. Eso se dice muy fácil, pero lleva décadas.

¿Por qué son los parques tecnológicos? ¿Para qué son las incubadoras? ¿Qué es lo que queremos? Que vengan a ver a una persona exitosa en los negocios que haya empezado, no a un empresario que heredó, eso es muy importante. Sino que haya iniciado algo y haya tenido éxito, sobre todo que tenga mucha innovación. Que los jóvenes vean y lo vean ahí en ese parque, en ese espacio y que digan: “Este cuate estaba con los mismos recursos que yo, con la misma preparación que yo y lo hizo. Entonces, yo debo de poder hacerlo”. Eso es parte de la enseñanza de los parques, no son simplemente para traer más desarrollo...

Esos que dicen que me dedicaba a buscar recursos, no, no… nosotros tenemos más centros comunitarios. Lo que pasa es que (…) las buenas noticias no son buenas noticias. Nosotros entrenamos cada año a 25 mil maestros de enseñanza básica, ¿de dónde?, de Guerrero, de Oaxaca, Quintana Roo, de todo el sureste.

Algunos de ellos, un porcentaje mucho menor, el 10 por ciento, sacan su maestría con nosotros en un periodo de cuatro años. Algunos de ellos, diario o cada semana, tienen que caminar dos o tres horas para llegar y mandar por la computadora todo su trabajo.

Esos cuates que terminaron su maestría, yo se los echo a cualquier graduado de cualquier universidad de Latinoamérica y de Estados Unidos porque tienen las credenciales internacionales. Un profesor de Oaxaca, de una comunidad alejada, que le das credenciales internacionales –porque algunos de ellos fueron inclusive convenios con la Universidad de British Columbia–, que les enseñaste matemáticas, les enseñaste inglés, les enseñaste a evaluar, les enseñaste didáctica, les enseñaste conocimiento, les enseñaste tecnología (…) y los pusiste arriba…

Nosotros tenemos en cada estado como unos 400 ó 500 de esos. Te puedo decir los estados: Estado de México, Guerrero, Michoacán, Oaxaca. Yo ahorita hago una convocatoria de ex alumnos ahí, de maestros, y se me llena el salón, lo lleno. Y ellos se sienten ex alumnos.

¿Qué pasa? Que cuando yo llego a los medios, ellos se recibían en Toluca, y ahorita se están recibiendo en Puebla. Y cuando tú te sientas en el desayuno y hablas de sus historias, cada una de sus historias, dices: “Este cuate sí se fregó, ¡qué Elba Esther Gordillo ni qué ocho cuartos!”. Porque esos eran del CNTE, con C, y del SNTE, con S. Dices: “Aquí está un ejemplo de una persona perteneciente a sus sindicatos; tenemos un paradigma equivocado, está terminando”.

Entonces, a los reporteros les digo: “Los traigo de Ciudad de México, hagan un reportaje de esta persona, no saquen al Tec, pero de esta persona, muy bonita historia”. ¿Y qué ha pasado tres veces que los llevé? Se dedican a sacar foto s a las niñas bonitas que se están graduando en el campus. Entonces, dices: “Chin… ¿cómo le hago?”. Digo: “No, al que le debe de tomar es a éste, no a la niña. Está muy guapa, déjela”. Pero, ¿qué pasa? ¿Qué es lo que vende el periódico? Pues la niña guapa. No vende el periódico aquel cuate que tiene una historia de haberse fregado.

El otro día tenía una entrevista con alguien, y como que cuestionan: “¿Oiga, el SNTE es malo?”. Le digo: “Bueno, eso de que es malo es muy relativo”. Somos dos, y en una negociación somos dos, no es nomás el sindicato. Si yo estoy de acuerdo en que tú hagas esto, es porque yo estuve de acuerdo. Hicimos una negociación. Y si tú estás de acuerdo en que en el estado sucedan estas cosas, es porque yo estuve de acuerdo. Yo, autoridad. Entonces (…) a reserva de aquella declaración que hice en el 2000, ahora digo: “No, fíjate que el problema no es el sindicato, el problema son las autoridades y el sindicato”. Ambos son igual de responsables, y no nos tiren la pelota, hasta que no entrenemos a la sociedad civil.

(…) estaba con unos maestros en Toluca, platicando en el desayuno, ahí sentados en una mesa redonda: “Oigan, ¿y a ustedes como les va?”. Me estaban contando sus historias, muy agradecidos. Y les digo: “Oigan, ¿y qué podemos hacer para que en Oaxaca podamos tener todavía más profesores estudiando el posgrado? Díganme, ¿qué consejo me dan?”. Y, entonces, empezaron:

—¿Estaría bien que fuera yo a hablar con el gobernador?

—No, pues yo creo que no.

—¿Estaría bien que fuera a hablar con los líderes?

—No.

Hasta que uno muy francamente me dijo:

—Mejor no haga nada.

—¿Cómo que no haga nada?

—Si usted va con el gobernador o usted va con cualquier líder, en ese momento usted levanta una confrontación y nos va a afectar a todos, mejor déjenos así.

Y sacó uno su boleta: “Yo pertenezco a la Coordinadora… aquí está mi boleta de pago. Y mire lo que dice acá abajo: ‘Inscríbete en las maestrías del Tec de Monterrey’. Con esto es suficiente, ya no le mueva”. Y guardó su boleta. Entonces, ¿qué pasa? ¿Cómo le puedes tú a la Coordinadora de Oaxaca… si la Coordinadora de Oaxaca está anunciando que esos profesores se inscriban en el Tec.

RAG: Claro, ya están ahí.

RRS: Ya están ahí. Entonces, a la buena, esa Coordinadora y ese SNTE, a la buena, tienen algo bueno.

RAG: Claro, todo quieren cambiar.

RRS: Porque aquellos delegados me aplaudieron. Yo no les pedí que me aplaudieran, yo estaba solo, no había nadie. Nomás estaba mi chofer conmigo. Entonces, ¿qué dices? Oye, a la buena, hay una esperanza.

RAG: En el fondo sí hay.

RRS: Hay una esperanza que en lugar de atacar (…). A mí me tocó ver en el sur de Nuevo León maestros que en un momento dado han sacado sus grados y sus estudios. ¿Qué pasa? Que empiezan los movimientos políticos. Y empiezan a desconectar cosas, y llega el otro, y hay que quitar esto y hay que quitar aquello. Entonces, ¿eso es el sindicato? No.

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