Por John Lauerman

El tipo de cáncer que hace más de seis años reveló el director general de Apple, Steve Jobs, crece y se extiende lentamente por el cuerpo. De acuerdo a un grupo de doctores, en algunos pacientes estas células no se detectan años después.

Jobs, quien anunció el lunes que se tomaría una licencia médica, tuvo un transplante de hígado en 2009. John Fung, director del Instituto de Enfermedades Digestivas en la Clínica Cleveland en Ohio, dijo que esa es una estrategia para detener el crecimiento de tumores neuroendocrinos que se han formado en ese órgano. También indicó que la enfermedad reaparece en aproximadamente la mitad de los pacientes.

El cáncer neuroendocrino, el cual afecta a 3 mil estadounidenses cada año, produce niveles altos de hormonas que interrumpen la digestión y otras funciones del cuerpo.

Los problemas de salud de Jobs se hicieron públicos por primera vez en 2004 cuando explicó que se había detectado y extraído el tumor de su cuerpo. El director de Apple no ha explicado la razón detrás de un trasplante de hígado.

La licencia médica tomada por Jobs es la tercera desde 2004. El directivo no ha podido mantener un peso estable por los diferentes tratamientos, según una persona que conoce su situación y que pidió permanecer en el anonimato.

Steve Dowling, vocero de la empresa, no hizo comentarios adicionales a la declaración de la compañía la cual no incluía detalles de la salud de Jobs.

“Es pura especulación asumir que su pérdida de peso signifique una reaparición del cáncer”, explicó Fung, señalando que la pérdida de peso puede ser resultado de otras cosas como infecciones virales o efectos secundarios de algunos antibióticos.

En un correo electrónico destinado a empleados de Apple, Jobs dijo que permanecerá como director general y que el director de operaciones Tim Cook se encargará de los asuntos diarios de la empresa.

Linda Sher, cirujana en el Programa de Transplantes de Hígado de la Universidad del Sur de California en Los Ángeles, comentó que algunos pacientes que han tenido un transplante de hígado sufren complicaciones por años mientras toman medicamentos y enfrentan la posibilidad de que el órgano sea rechazado.

“El número de complicaciones que pueden ocurrir dan la vuelta al mundo”, dijo Sher.

El director fundador de Apple recibió el transplante en el Hospital de la Universidad Metodista en Memphis, Tennessee. El cirujano que llevó a cabo la cirugía, James Eason, especialista en casos recurrentes de cáncer neuroendocrino, no respondió a una petición para comentar sobre el caso.

Una cirugía en el hígado generalmente corta y vuelve a conectar la vía biliar, un ducto en el cuerpo que se encarga de mover el líquido digestivo. Según Sher, pueden ocurrir bloqueos o complicaciones en el mismo sitio donde se volvió a conectar.

De acuerdo a Sher, quien está llevando a cabo una investigación para determinar cuáles pacientes con tumores neuroendocrinos recibirían mayores beneficios de un transplante, se pueden tener complicaciones años después de la primera cirugía y se pueden manifestar de diferentes maneras.

Dijo que los pacientes que han tenido un transplante deben tomar medicamentos para prevenir que el sistema inmunológico ataque y rechace el nuevo órgano.

Aunque en la mayoría de los casos el rechazo de órgano ocurre en los primeros seis meses después de la cirugía, el riesgo sigue presente años después, indicó Sher.

También dijo que los pacientes deben acudir a su médico de manera frecuente para ajustar la dosis de los medicamentos, monitorear la función del hígado y diagnosticar alguna complicación.

Foto: AP

(c) 2011, Bloomberg News

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