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El circo supera a las Kardashian

Ya no es necesario el apellido Kardashian para que un reality show sea exitoso, ahora, son personas “comunes y corrientes” quienes tienen pegados 
a la TV a millones 
de espectadores

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Algunos dicen que la televisión funciona tanto como ventana que como espejo, no porque nos presenta personajes anormales, sino porque decidimos no cambiarle cuando éstos aparecen en pantalla

Desde competencias de la talla de “Survivor” hasta “Cupcake Wars”, de dumb blonds estilo Paris Hilton a Honey Boo Boo, de familias como “The Osbournes” a “Duck Dinasty”: la televisión explora nuevas realidades que millones sintonizan porque cada día quieren más.

“My Strange Addiction” es altamente adictivo. El programa presenta personas con fijaciones como comer vidrio, piedras, o hasta cenizas de familiares fallecidos, entre otros casos, y sigue la historia de cada individuo para superar su apego. No todos resultan exitosos.

Otro show que va por la misma línea, y ahora en su octava temporada, es “Taboo”. En este se exhiben costumbres más o menos fuera de lo común alrededor del mundo, como el vudú, la brujería, los ritos de pasaje, etcétera.

Este tipo de series no tienen a ninguna socialité de apellido Kardashian, no siguen la vida de algún hermano Jonas, ni graban algo que se le parezca a una celebridad.

Son los realities que acaparan la televisión con sus contextos aparentemente alternos, pero que conviven día a día con las prácticas más comunes y las personas consideradas promedio.

Las adicciones, los trabajos raros, los que sufren con sus parejas o hijos han estado ahí desde casi siempre, pero ahora con una cámara enfrente.

La fiebre de los “rednecks”

Hoy las cámaras de TV voltean hacia personalidades y ocupaciones que no pueden inventarse. La ficción no supera al realidad.

Un ejemplo son los denominados “rednecks”, término considerado por algunos como despectivo para llamar a los sureños estadounidenses, quienes han abierto una nueva mina de oro para este tipo de programación.

En este género se encuentran “Lady Hoggers”, acerca de mujeres que atrapan cerdos, “Hillbilly Handfishin’”, con pescadores a la antigüita, y “Swamp People”, de la gente de los pantanos y su comportamiento.

“My Big Redneck Wedding”, presenta sus bodas, y tiene múltiples shows hermanos, como “My Big Fat Gypsy Wedding”, de gitanos del Reino Unido, y “My Big Fat American Gypsy Wedding”, también con gitanos, pero de Estados Unidos.

Los títulos no necesitan mucha alteración para acompañar a una temporada exitosa.

¡Qué dice el público!

Entre el 2011 y el 2012 “American Idol” y “The Voice” fueron los realities más vistos en Estados Unidos. La demografía favorita de las televisoras, adultos entre 18 y 49 años, le dio a estos concursos de canto miles de horas de audiencia.

Pero ya no se trata nada más de competencias y de descubrir nuevos talentos.

En agosto del año pasado la cobertura de la Convención Nacional Republicana tuvo poco más de un millón de televidentes, mientras que un capítulo de “Here comes Honey Boo Boo” tuvo casi tres millones en el mismo día.

¿Podemos comparar alguna telenovela nacional con nuestros debates presidenciales?

Este año la tercera temporada de “Dance Moms”, un show sobre niñas bailarinas y sus obsesivas madres, comenzó con un especial de 90 minutos y atrajo un total de 2.8 millones de televidentes, 33 por ciento más que el inicio de su segunda temporada.

Por el contrario, el final de finales de “Jersey Shore” fue visto solamente por 3.1 millones de personas, en comparación con los 4.7 millones que vieron el estreno de la misma temporada en octubre.

Fue el cierre menos visto para un programa que en su mejor momento fue televisado por nueve millones de personas. Aunque al parecer MTV aún apuesta por los famosos guidos (italiano-americanos), ya que continúa con los spin-offs «Snooki and JWoww» y «The Pauly D Project».

Pero el más popular ahora en IMBD, de Amazon, es “Duck Dynasty”, sobre una familia en el negocio de hacer equipo para la cacería de patos, uno de los tesoros de A&E. Su final de temporada al terminar el 2012 se convirtió en el mejor programa de la televisora con 6.5 millones de espectadores.

Para no quedarse atrás, CNN, la tercera cadena de noticias estadounidense más importante, anunció optar por realities en la segunda mitad del 2012, tras haber obtenido sus peores ratings en 20 años.

Uno de los más anunciados para la televisora ha sido “Parts Unknown” con el chef y host Anthony Bourdain, quien canceló “No Reservations” en TLC para mudarse de serie pero con su mismo equipo de producción.

Por lo menos CNN no ha optado por buscar al nuevo rey de los rednecks, o acaso no le falta mucho.

¿Por qué no le cambias?

Si consideramos que “The Real World” se estrenó en 1992, podemos decir que este tema no es nuevo. La reality tv pasó la mayoría de edad y ahora parece divertirse como nunca. Sin embargo, muchos aún se preguntan por qué no pasa de moda.

En investigaciones anteriores del Journal of Consumer Research, se desarrollan varias razones, no concluyentes, de por qué vemos este tipo de programas.

Una, es porque nos imaginamos como el protagonista y nos preguntamos qué haríamos de estar en su situación; otra es para sorprendernos con el resultado (de una competencia, makeover, etcétera); y una más apunta hacia una necesidad vouyerista, algo como sencillamente querer ver gente.

Gente como individuos del sur de Estados Unidos, personas con ingresos por debajo de la media, adictos a sustancias no tan comunes, y practicantes de todo tipo de rituales que pudieran considerarse excéntricos.

Algunos dicen que la televisión funciona tanto como ventana que como espejo, no porque nos presenta personajes anormales, sino porque decidimos no cambiarle cuando éstos aparecen en pantalla. Pero como siempre, sólo vemos lo que queremos, literalmente.

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