La pugna por la designación de candidatos a jefes delegacionales en Iztapalapa está al rojo vivo. En estos momentos, la demarcación política ubicada al oriente de la Ciudad de México se encuentra bajo el fuego amigo de algunos miembros del Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Por una parte, Marcelo Ebrard busca colocar a su incondicional Jesús Valencia. Por otra, René Bejarano impulsa a su “cachorra”, Aleida Alavez. Y por si dos precandidatos no fueran suficientes para competir bajo las siglas de un mismo partido, en una jugada de último momento, la delegada Clara Brugada inscribió en la contienda a Martí Batres Guadarrama.

Los enconos por Iztapalapa han escalado hasta enfrentamientos violentos donde se ha hecho uso incluso de armas. En estos eventos ha intervenido el Frente Popular Francisco Villa que, en abierto apoyo a la candidatura de Valencia, en fechas recientes golpeó con saña a un grupo de abogados de la diputada Alavez. La golpiza mandó a los juristas directo al hospital.

Es por ello que las negociaciones entre los distintos actores políticos están aún entrampadas. Los precios que piden son considerables. Para pasarle la estafeta de candidato a delegado al favorito del jefe de Gobierno del Distrito Federal (GDF), y bajar de la contienda a Alavez, la corriente bejaranista exige la siguiente cuota de poder: 200 puestos de estructura alta y media en la delegación; más otros 100 de bajo nivel; diez coordinaciones territoriales, tres diputaciones, una secretaría en el equipo de Miguel Ángel Mancera y, además, la dirigencia del PRD en la capital.

Del otro lado de la trinchera las exigencias no son menores. Para cederle el paso a Jesús Valencia y congelar al recién llegado –Martí Batres– Clara Brugada solicita todo lo anterior sólo que en vez de tres, pide sean cuatro las diputaciones y dos las secretarías en el equipo entrante de Mancera.

Hoy Iztapalapa, dicen algunos, podría estar en riesgo para el PRD. Ello porque el Partido Revolucionario Institucional (PRI) podría estar preparando una ofensiva: colocar como su eventual candidato a delegado a Víctor Hugo Círigo o a René Arce –alguno de los poderosos hermanos que durante nueve años tuvieron el poder en esta demarcación, mismo que perdieron cuando se cruzó por el camino el triste y cómico episodio entre Rafael Acosta “Juanito” y Clara Brugada.

En este contexto las tribus perredistas se encuentran negociando sus prebendas políticas. Buscan lograr ungir en las próximas horas al candidato del sol azteca que luego podría convertirse en el nuevo gobernante de la demarcación más grande del DF. No sólo eso. Es la delegación más importante –en términos electorales– ya que representa la cuarta parte de la votación total en la capital.

Iztapalapa es, pues, la comarca política que toda tribu y partido quieren controlar.

Los últimos días para la definición de candidatos a jefes delegacionales en el PRD se han convertido en interminables reuniones de negociación que se prologan hasta la madrugada. Las corrientes apuestan todo para que sus propuestas se mantengan.

En esta fase, Iztapalapa es una de las delegaciones más peleadas por poseer un botín difícil de repartir: nadie quiere ceder, todos quieren llegar y se pide mucho a cambio de abandonarla.

En principio cada precandidato anda con sus encuestas bajo el brazo. Aleida Alavez y Jesús Valencia aseguran, cada uno por separado, que ellos son la mejor opción para la delegación. La diputada local dice ser la más conocida por vivir ahí, porque siempre ha luchado por los problemas de la gente. Valencia, por su parte, niega ser el delfín de Ebrard y asegura contar con el apoyo de la mayoría de los líderes.

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