#Puntossobrelasíes
Cuando escuchamos ayer los discursos presidenciales plagados de buenos deseos de cooperación bilateral, hay que pasarlos por el tamiz de los primeros cuatro años de Peña Nieto y los últimos cuatro de Obama.
Peña y Obama, que ya han cultivado media hora a solas en el Despacho Oval, deberían dedicar media hora más, ya que los dos son hombres de familia, a revisar cómo arreglar un problema que pinta como imposible.
Lo hemos dicho una y otra vez. La migración es un asunto de desigualdad en las oportunidades. Mientras en México no logremos estándares similares a los norteamericanos, el imán de cruzar el Río Bravo estará ahí
El Pacto, que es políticamente lo más importante que ha pasado en México en muchos años, tiene como toda obra humana, virtudes y defectos
El “juniorismo” no se da por generación espontánea. Es genético y viene en la sangre de unos hijos que desde que nacieron vieron a sus papás abusar del poder
Soy consciente de que la situación de México es explosiva. Lo es no solo por los cárteles o porque haya más armas que en Afganistán, sino porque la brecha social es insoportable
Es alentador escuchar al secretario Jorge Carlos Ramírez Marín hablar con mucho conocimiento de las nuevas estrategias de vivienda para el sexenio de Enrique Peña Nieto.
Obama está muy sentado ya en su legado histórico que seguirá siendo la guerra contra las armas y la ley de migración. Ambas pasan, por distintas razones, por México.
Indignan las reiteradas declaraciones de Ángel Aguirre, que justifica su inacción frente a los delincuentes que toman carreteras y ahora incendian las sedes de los partidos políticos
Lo sucedido en Chilpancingo debe hacernos reflexionar profundamente sobre el momento que vivimos


