En el PAN no hubo una desbandada, como dijo su presidente Gustavo Madero. Lo que hubo fue una súper desbandada.
Y es que el éxodo de un 80 por ciento, entre militantes y adherentes, equivale a casi un millón y medio de panistas.
La cifra simplemente no tiene precedentes. Ni en la historia, del PAN, ni en la de ningún otro partido político.
Lo peor de todo es que el presidente Madero todavía no acepta la desastrosa situación en que se encuentra su partido después de la debacle de las elecciones del 2012.