Si Enrique Peña Nieto hubiera dicho media palabra de lo que realmente se proponía hacer como presidente de la República, sin duda le habría pasado lo mismo que le sucedió a Andrés Manuel López Obrador en el 2006.
Y es que cuando López Obrador rompió con los “poderes fácticos” sin ser presidente de la República, redujo drásticamente sus posibilidades de ganar las elecciones.
Ni Televisa, ni TV Azteca hubieran apoyado como apoyaron a Peña Nieto de haber sabido que como presidente promovería una reforma como la que se anunció ayer.