Los exgobernadores de Veracruz, Tamaulipas, Oaxaca, Michoacán, Coahuila, Nuevo León, Puebla y Tabasco, etc… —¿cómo olvidar al “gober precioso”?— desfalcaron presuntivamente —hermosa palabra— a sus respectivos erarios, cometieron todo tipo de peculados, los endeudaron criminalmente (presuntivamente) al extremo de que varias generaciones de sus paisanos tendrán que trabajar de sol a sol hasta la eternidad para amortizar los miles y más miles de millones de pesos de adeudos, fraudulentos, por lo general.