En la recta final de las elecciones en el Estado de México, las turbulencias generadas por los cierres de campaña de Eruviel Ávila Villegas, Alejandro Encinas Rodríguez y Luis Felipe Bravo Mena parecen alcanzar el territorio del Distrito Federal.
El PRI volvió ayer al camino de la victoria con el que aplastó al PAN en las urnas en 2009 y que perdió en 2010 con las derrotas que le propinaron las alianzas PAN-PRD en Oaxaca, Puebla y Sinaloa.
Felipe Calderón está obsesionado, decepcionado y frustrado. Se siente un presidente incomprendido, navegando solo, a contracorriente, con casi nada a favor, con casi todo en contra.
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